<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039</id><updated>2012-02-09T06:03:42.449+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-7301214173439549523</id><published>2011-04-20T21:45:00.000+02:00</published><updated>2011-04-20T21:46:08.918+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (16)</title><content type='html'>Hoy me levanté temprano, y es que la vecina de arriba decidió también levantarse temprano y derribar su casa para construirse una nueva, o al menos eso es lo que parecía a juzgar por los golpes que me despertaron de un sueño que no acabo de recordar con definición. Sólo recuerdo que hacía un viaje a un país lejano y supongo que exótico deslizándome por una barandilla de madera. Creo que venían dos o tres amigos conmigo, pero tampoco recuerdo sus caras, solo sé que uno de ellos se llamaba Phoenix, y lo supe porque en algún momento del sueño vi que le enseñaba su pasaporte a un agente de aduanas encargado de la vigilancia entre barandillas fronterizas.&lt;br /&gt;El caso es que no me quedó otra que levantarme, ya que los tapones para los oídos siempre me han parecido un invento en fase precaria de desarrollo y no sé taparme la cara con la almohada sin asfixiarme.&lt;br /&gt;Decidí no ducharme todavía, aunque es lo primero que hago todas las mañanas, por si en algún momento paraban los golpes y podía meterme de nuevo en la cama.&lt;br /&gt;Bostecé hasta la cocina, abrí el grifo y me llené un vaso de agua, pero al tercer sorbo noté que tenía un sabor extraño y olía como a metano. Bueno, en realidad no sé a qué huele el metano, de hecho es posible que ni siquiera huela a nada, pero si el metano tuviera que oler a algo seguro que olería como el agua que sale de mi grifo desde esta mañana.&lt;br /&gt;Cogí un tetrabrick de zumo de manzana y me tomé dos vasos; también tenía unas nueces de macadamia y unos restos de huevas secas de mújol que me trajo mi amiga Helena de su viaje a la Toscana, y aunque son las mismas que venden en el Opencor yo se lo agradecí un montón. Lo malo es que este desayuno me provocó una sed terrible y no me quedaban más bricks de zumo de manzana. Intenté probar de nuevo con el agua pero seguía sabiendo a rayos, la leche de soja con las huevas de mújol se me antojó una combinación repugnante y no me quedaban más líquidos que rescatar de la nevera al descartar como posibilidad el aliño de las aceitunas; pensé incluso chupar cubitos de hielo aunque resultara patético, pero luego recordé que ayer por la noche utilicé los tres últimos para tomarme un Frangelico mientras disfrutaba del último capítulo de la tercera temporada de Dexter. Encima los golpes de la vecina amenazaban con echar abajo el techo, así que decidí salir a la calle para solucionar el tema.&lt;br /&gt;Lo primero que hice fue pasarme por el Eroski y comprar una botella de litro y medio de agua mineral, y lo segundo ir al centro comercial para adquirir una jarra de esas mágicas que filtran el agua para quitarles el cloro, el plomo, la cal y demás impurezas. Es como tener tu propio manantial de agua pura en casa, o al menos eso es lo que ponía en la página web que había consultado hacía un rato mientras las huevas del desayuno deshidrataban mi organismo.&lt;br /&gt;Había un pasillo entero dedicado a este tipo de jarras, de lo cual no me había percatado nunca. Esto me hizo sospechar que algún listo tendría que ver con la degeneración de la calidad del agua de las urbanizaciones colindantes con el Carrefour, pero a lo mejor soy demasiado propensa a las teorías conspiratorias y simplemente nunca había surgido la ocasión de pasar por la sección “jarras filtradoras”.&lt;br /&gt;Las había de diferentes precios, colores y tamaños y mi primer impulso fue llevarme la más barata, que era de color blanco y costaba 16,95 euros, pero al cogerla del estante vi que detrás había una azul muy bonita, pero era de un modelo diferente y costaba 21,55 euros. No me quería gastar tanto, pero luego pensé que en realidad la diferencia entre una y otra es más o menos lo que me cuestan un par de cervezas en el Manhattan, o tres si me las tomo en el Mirador, o sea, que tampoco es para tanto; y ya me estaba autoconvenciendo para llevarme la azul cuando pensé que ya que me iba a gastar algo más de dinero no me costaba nada echar un vistazo al resto de jarras por si encontraba una que me gustara más.&lt;br /&gt;Algunas venían con cajas de distintos tamaños adosadas a la caja principal, y en su interior contenían diversos regalos que consistían en cartuchos de reserva, coladores u otros utensilios de cocina, libros de recetas o números de lotería.&lt;br /&gt;Nunca hubiera imaginado que sería tan complicado comprar una jarra de plástico.&lt;br /&gt;Estuve durante un tiempo aproximado de veintidós minutos leyendo la información de las cajas e intentando encontrar algo que me ayudara a decidirme, pero en todas ponía lo mismo sobre minerales, oligoelementos y sobre su diseño joven y moderno, así que comencé a sacar las jarras de sus envoltorios para compararlas, porque no se puede uno fiar nunca de la foto de la caja; menos mal que lo hice porque estuve a punto de decidirme por la verde césped, pero al sacarla era más bien verde musgo y me pareció un poco tristona, en cambio la azul índigo y la rosa chicle eran más resultonas al natural que en la foto.&lt;br /&gt;Me di cuenta de que estaba perdiendo mucho tiempo en sacar una jarra, mirarla bien, volver a meterla en la caja, sacar otra y volverla a meter y fiarme de mi recuerdo de las anteriores para comparar...  así era imposible, necesitaba tener una al lado de la otra para estar segura de acertar, así que decidí hacerme un hueco vaciando parcialmente la estantería de exprimidores manuales de limones y recolocándolos en la de boles de acero inoxidable.&lt;br /&gt;Detuve la operación cuando calculé que en el estante me cabrían unos siete u ocho modelos diferentes de jarras.&lt;br /&gt;Coloqué la verde musgo junto a la azul celeste, la índigo entre la rosa chicle y la naranja clemenule, a la derecha de estas, la blanca, aunque casi la había desechado por ser la más sosa pero no hay que olvidar que era también la más barata y venía con un libro de recetas de ensaladas; había una gris marengo que no me entusiasmaba en absoluto pero traía de regalo una toalla de playa, que siempre viene bien tener varias de repuesto para cuando vienen mis amigos a la piscina de mi urbanización, que es la mejor de toda la sierra porque tiene muchos árboles y césped, no como la de Fernando, en la que el suelo es de cemento y a partir de las cuatro de la tarde hay que estar moviendo todo el rato las toallas porque enseguida da la sombra y al cabo de un rato acaba todo el mundo apelotonado en unos pocos metros cuadrados y al final tienes que estar sentado o incluso de pie, y así no se disfruta.&lt;br /&gt;Estaba sacando de su caja una verde aqua preciosa que en un principio había descartado porque su precio ascendía ya a 25,75 euros (claro que traía un indicador de cambio de filtro más sofisticado y recambios suficientes para obtener hasta 600 litros de agua filtrada) cuando escuché una voz detrás de mí que me preguntaba si necesitaba asesoramiento, aunque a juzgar por el tono parecía que más que asesorarme su intención era darme un par de hostias.&lt;br /&gt;Le comenté al Sr. Alberto (supe que se llamaba así por su placa de identificación) que me estaba costando un poco decidirme y me contestó que ya lo había intuido y me preguntó de nuevo si me podía ayudar. Yo iba a contestarle que no, porque dudo mucho que el Sr. Alberto pueda saber mejor que yo qué colores del espectro combinan mejor con mi cocina, pero por no ser descortés le pregunté cuál de las jarras era más efectiva y él me dijo que todas filtraban igual. Entonces le pregunté si era posible llevarme la verde aqua pero cambiando dos de los cuatro cartuchos de regalo por la toalla de Bob Esponja y me dijo que no, era super borde el Sr. Alberto, y además no le pegaba nada llamarse Sr. Alberto porque no debía de tener más de veintitrés años y se veía que acababa de quitarse las rastas. Yo ya no sabía qué preguntarle, lo único que quería es que me dejara a solas para tomar mis decisiones, pero él no parecía querer darme tregua, todo lo contrario, creo que intentaba intimidarme atravesándome con sus ojos, que se veían cada vez más cabreados e impacientes, aunque eran de un color miel muy bonito, todo hay que decirlo, y por suerte nos interrumpió un señor muy sonriente y muy bajito que tenía dudas sobre los precios de los boles de acero, que creía que estaban mal puestos porque el mediano era más caro que el grande, aunque no sabía si era porque tenía los bordes redondeados; así que yo aproveché para volver a mi arco iris de jarras para intentar decidirme rápidamente, no sin antes colocar al lado de la gris una jarra color lila que acababa de descubrir; al principio pensé colocarla con su caja y todo, para no mosquear de más al Sr. Alberto, pero me di cuenta de que iba a estar un buen rato entretenido con el señor de los boles, que era tan pesado como bajito y quería averiguar si el exprimidor de limones que había dentro de los boles venía de regalo.&lt;br /&gt;Yo empezaba a sentir un dolor intenso en la sien derecha y el corazón cada vez más acelerado porque veía que el tiempo se me acababa, que el señor bajito le estaba dando las gracias y despidiéndose del Sr. Alberto y yo estaba cada vez mas indecisa porque lo eché tres veces a suertes y las tres me salió la azul celeste y yo no quería un colador, que ya tengo dos en casa y además no bebo leche.&lt;br /&gt;Sabía que había llegado el momento cuando pude percibir los bonitos ojos color miel clavándose en mi nuca; entonces alargué el brazo hasta la caja que contenía una jarra color índigo, me di la vuelta y le dije: “me llevo esta”, y me fui.&lt;br /&gt;De camino a la caja comencé a arrepentirme, porque el color era bonito, de eso no hay duda, pero las recetas de Arguiñano las puedo conseguir fácilmente por internet, y entonces me agarraron del brazo y estaba tan obnubilada que tardé un par de segundos en reconocer a mi amigo Fernando. “Coño, pareces un fantasma”, me dijo. “¿Qué es, una jarra Brita?, no te la compres, tía, que yo te regalo la mía, que ya no la uso” “Guay”, le dije, “¿de qué color es?”. “Blanca”, “¡Ah!, qué chula”.&lt;br /&gt;Intenté devolver la jarra a la estantería, pero el Sr. Alberto seguía allí, metiendo las jarras en sus bolsas de plástico semi-transparente antes de introducirlas en sus cajas correspondientes, maldiciendo y bufando (creo sinceramente que debería buscarse otro trabajo) así que decidí dejar la caja en el suelo, al final del pasillo, no fuera a ser que me viera y me mordiera una oreja o algo. &lt;br /&gt;Fui a buscar la jarra a casa de Fernando y de camino me contó que había instalado un sistema de ósmosis inversa para depurar el agua, que era bastante más efectivo que las jarras porque elimina más metales y mucho más cómodo porque puedes beber directamente del grifo. Desde luego, Fernando tendrá una piscina de mierda, pero de agua sabe un montón y además es super-majo, lástima que esté tan encoñado con su novia.&lt;br /&gt;Llegué a mi casa muerta de sed y deseando probar la jarra, pero habían cortado el agua; por lo visto había habido no sé qué avería y por eso el agua sabía tan mal, pero por la tarde ya estaría arreglado. Pensé en ir a tomarme unas cervezas al Pulgarcito, que es aún más barato que el Mirador, pero estaba tan cansada que casi sin darme cuenta me quedé dormida en el sofá del salón, hasta que volvieron a sonar los golpes y esta vez sí que el techo se vino abajo, pero en vez de cascotes me cayó encima un torrente de agua, como en Flashdance, de hecho estuve a punto de ponerme a bailar contorsionándome por todo el salón, pero me contuve porque mi salón es muy pequeño y habría acabado rompiendo las figuritas de Sargadelos o dándome un golpe en la espinilla con la mesita baja; además, en vez de What a Feeling sonaba La puerta de Alcalá y eso no resultaba muy inspirador. Entonces pensé en denunciar a mi vecina hasta que vi que el que me arrojaba agua desde el piso de arriba era Fernando con una manguera antidisturbios, y después se deslizó por una barra como las de los parques de bomberos que apareció como por arte de magia en mitad de mi salón y me ofreció unos canapés de roquefort y anchoas que llevaba en una bandeja de aluminio, pero yo decliné la invitación porque comer cosas saladas me hace soñar cosas muy raras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-7301214173439549523?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/7301214173439549523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=7301214173439549523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/7301214173439549523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/7301214173439549523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2011/04/este-es-el-diario-de-nina-jonas-16.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (16)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-6425543684147088287</id><published>2011-04-12T20:16:00.001+02:00</published><updated>2011-04-12T20:18:32.511+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (15)</title><content type='html'>Hoy ha sonado el despertador a las 10 en punto, pero fui totalmente incapaz de levantarme. Sentía como si alguien hubiera cavado un agujero en mi colchón de látex, me hubieran arrojado dentro envuelta en una gruesa capa de espuma de poliuretano y hubieran tapado el agujero con doscientos kilos de plumas de oca.&lt;br /&gt;A las 11 y 35 llegué a la conclusión de que tenía una gripe de caballo.&lt;br /&gt;Llegué tambaleándome al cuarto de baño, y después de mear me arrepentí terriblemente de haberme mirado al espejo.&lt;br /&gt;Sonó el teléfono, lo cogí y era mi amigo Rafa, que me llamaba por lo de la excursión a la silla de Felipe II, que a qué hora me pasaba a recoger y que teníamos muchísima suerte de que el día hubiera amanecido tan radiante. Yo le dije, mientras me metía en la cama tiritando, que ya me gustaría haber tenido la suerte de amanecer tan radiante como el día, pero que lo de la excursión tendría que esperar.&lt;br /&gt;A los 20 minutos tenía a Rafa a los pies de mi cama, y eso que vive en Rivas, y preguntándome si quería una infusión de boldo o un bocata de tortilla de los que había preparado para la excursión. Pensé que meterme entre pecho y espalda un bocadillo de tortilla para microondas no era el mejor de los planes, así que le pedí que me preparara por favor una infusión de manzanilla, por tomar algo calentito.&lt;br /&gt;Me miró durante unos segundos con cara de lástima y tiró para la cocina.&lt;br /&gt;Cogí la Muy Interesante que Rafa me había comprado en la gasolinera y le eché un vistazo, esforzándome por enfocar las letras. Miré por encima el artículo de “Okupas virtuales” y otro titulado “Versus vs versus” y finalmente me detuve en “Cómo explotar tu inteligencia sexual”, por inercia nada más, ya que no andaba yo para muchas fiestas.&lt;br /&gt;En el artículo explicaban que habían descubierto una proteína en cierto tipo de primate, que aislada y modificada en laboratorio y vuelta a inyectar en el mismo primate, le proporcionaba una conducta sexual similar a la humana. Pero no llegué a enterarme bien en qué era similar: si el mono se lo montaba con publicaciones porno, o si fumaba después del acto, porque se oyó un estruendo brutal en la cocina que me dejó escamada.&lt;br /&gt;Como llamé varias veces a Rafa y no obtuve respuesta, hice un esfuerzo sobrehumano y tras calzarme las zapatillas me dirigí arrastrando los pies hasta la cocina. La tetera estaba en el suelo, al lado de una taza rota y un charco de manzanilla con anís; había azúcar desparramado por toda la encimera y el paquete de galletas de jengibre del Ikea se encontraba abierto. Tomé la decisión de buscar a Rafa, no sin antes cerrar el paquete de galletas, ya que no soporto que se queden revenidas. &lt;br /&gt;La operación no me llevó mucho tiempo, ya que mi casa consta de amplio salón-comedor, un cuarto de baño con mampara transparente, con lo cual ni siquiera tuve que descorrer la cortina para comprobar si por algún extraño motivo Rafa había decidido meterse en mi bañera, dos coquetas habitaciones sin recovecos y una pequeña terraza que se ve perfectamente desde el salón. La cocina ya estaba registrada, en el armario ropero no podía haberse metido porque los dos últimos jerséis que me compré tuve que meterlos a presión y tampoco tuve que molestarme en mirar debajo de la cama, ya que es tipo canapé y Rafa mide más de cinco centímetros de grosor. Así que después de minuto y medio de búsqueda infructuosa llegué a dos conclusiones: que Rafa se había esfumado misteriosamente y que mi casa resulta de lo más aburrida para jugar al escondite.&lt;br /&gt;Había demasiados enigmas por resolver, amén de la necesidad de arreglar el estropicio de la cocina, pero yo tenía cerca de cuarenta de fiebre, así que reservé la poca fuerza que me quedaba para prepararme otra manzanilla y me metí en la cama con el móvil y el paquete de galletas y llamé a Rafa.&lt;br /&gt;No contestaba nadie, pero aguzando el oído me pareció escuchar el politono “con solo una sonrisa” de Melendi al otro lado de la ventana. Levanté la persiana de láminas de mi habitación y allí estaba Rafa, trepado a un árbol y desnudo de cintura para abajo. Este hecho me sorprendió bastante porque yo no recordaba que hubiera un árbol tan cerca de mi ventana.&lt;br /&gt;Rafa tardó mucho en cogerme el teléfono, supongo que le resultaba dificultoso sacarse el móvil del bolsillo interior de su cazadora de cuero sin caerse del árbol; de hecho no consiguió atenderme hasta que Melendi no repitió por tercera vez aquello de “mi cabeza volvió locaaaa ayyy ay volvió locaaaa”, y antes de que yo pudiera decir nada me pidió que por favor le arrojara un par de plátanos por la ventana, ya que le había entrado hambre con tanto trajín.&lt;br /&gt;Y de esta guisa se pasó el día: yo, ora sudando, ora tiritando, y Rafa comiendo plátanos y cacahuetes con cáscara encaramdo a la rama más alta del árbol recién descubierto al otro lado de mi ventana; diría que resultó hasta evocador observar la puesta de sol con la silueta de Rafa saltando de rama en rama. Aunque más tarde pensé, mientras me acababa el artículo de la revista, que voy a sugerirle que si no quiere dejar el bodybuilding, al menos se controle con los frascos de proteínas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-6425543684147088287?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/6425543684147088287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=6425543684147088287' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/6425543684147088287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/6425543684147088287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2011/04/este-es-el-diario-de-nina-jonas-15.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (15)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-6154801024461378356</id><published>2011-03-07T20:45:00.003+01:00</published><updated>2011-03-09T13:49:58.058+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (14)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Yo solía coleccionar frases. Frases absurdas que no significan nada. Que no sirven para nada. Que no ayudan a nadie. Frases que cortan y pinchan y se transforman y duelen y luego se olvidan de puro inanes. Frases que oía en el metro y en la parada del autobús y en la cola del cine y en el puesto de la carne. Frases como cuarto y mitad, dos para la sala cinco y un billete de ida y vuelta; como dónde está el baño, pásame la sal, son tres con cincuenta, esto está pasado, córteme solo dos dedos y no me eche suavizante que se me queda el pelo seco, creo que pierde aceite, mejor con leche y en vaso y te acompaño en el sentimiento; uno cada ocho horas, me lo envuelve para regalo, 655343003, ella ya no existe, esto no es lo que parece...&lt;br /&gt;Decidí aprenderme estas frases. Aprenderlas todas de memoria y usar sólo estas frases para comunicarme. Cada día metía frases nuevas en un sombrero y escogía a suertes 10 ó 15 para utilizarlas a lo largo de esa jornada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Si alguien me decía, por ejemplo, tengo entradas para el teatro yo respondía: “te acompaño en el sentimiento”; si me paraban por la calle para preguntarme la hora yo decía “hay que dejar que el viscolátex se expanda”. El día que me violaron me tocó decir “me gustó más el libro”.&lt;br /&gt;Cuando me encerraron en una institución psiquiátrica, aun atiborrada de pastillas acerté a decir “el mío lava más blanco” y “a eso hay que añadir el establecimiento de llamada”. “Anda, dame, que tú no sabes”, les espeté mientras me ponían la camisa de fuerza, “como no te calles te callo”, “por favor, ¿la plaza de Las Descalzas?” ; se ve que se me soltó la lengua debido a los efectos del electroshock.&lt;br /&gt;Una vez vinieron los de España Directo al hospital para indigentes mentales en el que me hallaba recluída y creo que les quedó un bonito reportaje; yo había adelgazado como doce kilos porque los psicoterapeutas me acribillaban a preguntas en las sesiones de terapia y a mí me llevaba cada vez más tiempo y energía aprenderme la enorme cantidad de frases que necesitaba para responder a todo lo que me preguntaban, y esto apenas me dejaba tiempo para comerme los purés. Y es que otras virtudes no tendré, pero no me gusta ser descortés ni antipática ni tan desconsiderada como otros pacientes que no responden o se dan la vuelta cuando les hablan; algunos incluso llegan a agredir a los médicos en medio de una sesión. Yo no. Yo respondo a todo. Si me preguntan que cómo me encuentro esa mañana les respondo que siempre voy como un reloj, si se sorprenden porque no tengo familiares o amigos que puedan venir a visitarme les digo que los niños son como los borrachos, que siempre dicen la verdad; cuando me preguntaron qué pretendía robando un cuchillo de la cocina y escondiéndolo debajo de la almohada yo les dije amablemente que mi gato sabe latín.&lt;br /&gt;Me gustaría seguir escribiendo pero hace ya días que los terapeutas decidieron quitarme las hojas, el bolígrafo y el sombrero; hace ya días que nadie se molesta en escuchar mis sentencias.&lt;br /&gt;Hoy se intuye un precioso día soleado a través de los cristales del furgón, y cuando pregunto que dónde me llevan el conductor de la ambulancia me responde sonriendo que hay que añadirle una aspirina al agua de las rosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-6154801024461378356?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/6154801024461378356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=6154801024461378356' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/6154801024461378356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/6154801024461378356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2011/03/este-es-el-diario-de-nina-jonas-14.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (14)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-6832430549340037669</id><published>2009-12-02T22:34:00.001+01:00</published><updated>2009-12-02T22:36:22.042+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (13)</title><content type='html'>Hoy es mi cumpleaños y voy a celebrarlo por todo lo alto.&lt;br /&gt;Me voy a comprar una botella de un buen cava y me lo voy a beber yo sola, la botella entera. El que quiera que me llame y yo le invito. Una botella por persona; 3 personas, 3 botellas; 20 personas, 20 botellas. Un ruido sordo y seco. Todos desplomados. Nunca me había bebido yo sola una botella entera de cava, nunca había bebido cava estando sola.&lt;br /&gt;En realidad hoy no es mi cumpleaños. Es sólo una excusa para beber champán, bueno, cava, a mí me da igual, como no entiendo no encuentro la diferencia, y menos estando tan sola y tan borracha.&lt;br /&gt;En realidad no estoy borracha, sólo me he bebido una cerveza, media lata de cerveza; digo que estoy borracha pero sólo es una excusa para justificar esta entrada en mi blog, en este blog que nadie lee porque a nadie le interesa lo que yo escribo, y no me extraña porque hoy todo el mundo escribe, y hacen muy bien, a mí me gusta que todo el mundo escriba; bueno en realidad me da igual que la gente escriba porque yo no lo voy a leer, sólo me voy a emborrachar con la botella de sidra El Gaitero que tengo en la nevera, y no porque me guste la sidra El Gaitero, sino por ver qué pasa si me bebo una botella de sidra que caducó en noviembre del año 1988, así lo pone en la botella: CAD: NOV 88; y me pregunto qué hace una botella de sidra El Gaitero caducada en noviembre del 88 en mi nevera, si yo en noviembre del 88 ni siquiera vivía en esta casa; es un misterio, no sé quién puede haberla metido en mi nevera, cómo es posible que hasta ayer no reparara en esa botella de sidra caducada hace más de veinte años.&lt;br /&gt;Mejor no me la bebo hoy; mejor me la guardo para el día de mi cumpleaños, que es dentro de unos días, muy pocos, esta vez de verdad. A ver qué pasa, a ver si alguien me salva. A ver si ese día alguien me impide beberme esa botella. A ver si ese día, el verdadero día de mi cumpleaños no estoy tan sola.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-6832430549340037669?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/6832430549340037669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=6832430549340037669' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/6832430549340037669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/6832430549340037669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2009/12/este-es-el-diario-de-nina-jonas-13.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (13)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-4586703345178764034</id><published>2009-02-16T02:47:00.004+01:00</published><updated>2009-02-16T09:42:38.733+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (12)</title><content type='html'>Esta mañana tuve un despertar de lo más inesperado. Y es que hace un par de días se me estropeó el radio-despertador y me he comprado una lámpara de esas que se van iluminando poco a poco, simulando un agradable amanecer, y que te despiertan con una música zen, o con el oleaje del mar, con el piar de unos pajaritos u otros sonidos naturales. Me persuadió el dependiente de la sección Pequeño Electrodoméstico, diciendo que la lámpara en cuestión tenía un montón de efectos beneficiosos para la salud y médicamente super-probados. La verdad es que el tío me convenció enseguida, pero yo me hice de rogar y me mostré bastante indecisa haciéndole probar todos los sonidos y las intensidades lumínicas de la lámpara innumerables veces; pero no lo hacía por fastidiar, sino porque el tipo se parecía extraordinariamente a Jude Law y ocasiones así no se pueden desaprovechar. Después de cuarentaytantos minutos, y al ver que su maravillosa sonrisa comenzaba a tornarse en una mueca atrabiliaria, le comuniqué que me la llevaba y que si por favor me la podía envolver para regalo. Me miró detenidamente unos instantes, por un momento pensé que iba a insultarme o a vomitar verde, como en el exorcista; quizá recordara que ya le había comentado que la lámpara era para mí, pero en vez de  atacarme me deleitó con la mejor de sus sonrisas y se fue a la otra punta de la tienda a buscar a un compañero pelirrojo y granudo al que le dijo “envuelve esta dichosa lámpara y deshazte de esa petarda”, tras lo cual me miró nuevamente y me lanzó otra de sus estúpidas sonrisas, supongo que sin sospechar que soy de lo más habilidosa leyendo los labios.&lt;br /&gt;Así en la distancia me di cuenta de que tampoco se parecía tanto a Jude Law, sobre todo por la chepa y por su calvicie incipiente.&lt;br /&gt;Al llegar a casa escuché de nuevo los sonidos, aunque ya me los sabía de memoria, y decidí programar la opción “Pájaros por la mañana en el bosque” para despertarme al día siguiente.&lt;br /&gt;El caso es que ayer me había parecido un sonido de lo más agradable, y super-super logrado, como dijo el falso Jude (que ahora que recuerdo, ni siquiera tenía los ojos azules, el muy imbécil); de hecho temía que el sonido en cuestión no fuera en absoluto eficaz a la hora de despertarme, fundamentalmente porque duermo como una marmota.&lt;br /&gt;Pero esta mañana, al despertarme sobresaltada y tras convencerme de que mi casa no había sido invadida por una colonia de estorninos, se me antojó un sonido bastante estridente, que al cabo de unos minutos se volvió insoportable.&lt;br /&gt;Comencé a echar de menos mi antiguo radio-despertador y pensé que quizá sería una buena idea cambiar la función “Pájaros, etc.” por la de “Radio FM”, pero por otra parte no me decidía a hacerlo, ya que si cambio el sonido que me despierta por uno que me permite dormir hasta bien entrado el mediodía, ¿para qué coño me he gastado 149 euros en un despertador?&lt;br /&gt;Para colmo, el piar de los putos pajaritos me impedía pensar con claridad, así que para amortiguar ese ruido enloquecedor me puse la almohada sobre la cara; pero los chillidos penetrantes de los pajarracos conseguían atravesar con facilidad la gruesa capa de fibras de poliéster, y lo peor de todo, con la almohada encima no podía respirar. De modo que, asfixiada, me quité la almohada de la cara y tuve la sensación de que, aprovechando la situación, alguien había cambiado a la opción “Pájaros negros gigantes huyendo de un incendio en la selva australiana”&lt;br /&gt;En esto, vi dos pequeñas luces centelleantes en mitad del pasillo, y en una fracción de segundo, lo que rodeaba a esas dos pequeñas luces, o sea, mi gata, se subió de un salto a la cama y comenzó a atacar, con golpes rápidos y certeros de su pata, a la lámpara-despertador; yo la bajaba de la cama una y otra vez, sobre todo porque en varias ocasiones estuvo a punto de tirar el aparato de la mesilla, pero ella se escabullía y volvía a arrearle zarpazos a la lámpara, cada vez más enfurecida; supongo que no estaba dispuesta a cejar en su empeño hasta no conseguir su objetivo, que imagino que sería hacer salir a los dichosos pájaros virtuales de su jaula de plástico luminoso.&lt;br /&gt;Una de estas veces, mientras la tenía agarrada e intentaba inútilmente hacerle comprender la situación, ella se revolvió y me propinó un zarpazo en el antebrazo, quiero creer que sin querer; yo grité de dolor y en un acto reflejo, la lancé por los aires y se quedó enganchada a la lámpara de papel del techo. Se la veía asustada mientras intentaba zafarse, y por supuesto lo consiguió, tras lo cual cayó de nuevo a la cama y salió disparada de la habitación, maullando y con restos del papel amarillo de mi lámpara entre sus garras. Supuse que se escondería en la terraza o debajo del sofá, pero me equivoqué, ya que horas después la encontré aún temblando detrás del lavavajillas.&lt;br /&gt;El brazo no dejaba de sangrar (justo ayer se me ocurrió estrenar las sábanas de modal blanco que me regalaron mis tíos por Reyes), así que intenté levantarme corriendo para seguir desangrándome en el cuarto de baño; pero con la precipitación me enredé las piernas con el edredón y me di de bruces contra el marco de la puerta justo antes de, como era de esperar, caer al suelo como un saco de patatas.&lt;br /&gt;Conseguí librarme a patadas de mi prisión de plumas de oca y llegué exhausta al cuarto de baño.&lt;br /&gt;Conseguí detener la hemorragia del brazo, no así la de la nariz, que iba adquiriendo con una rapidez pasmosa el color, la forma y la consistencia de una berenjena pasada por el microondas.&lt;br /&gt;Improvisé una compresa fría con hielo machacado envuelto en un paño de cocina y me tumbé en el sofá del salón, decidida a arrojar la lámpara y sus efectos beneficiosos al contenedor de plásticos directamente desde mi ventana en cuanto la nariz dejara de sangrar.&lt;br /&gt;No sé en qué momento me quedé dormida.&lt;br /&gt;Al despertar tuve una sensación extraña; lejos de sentirme irritada, y a pesar del dolor que me abrumaba, me sentía sorprendentemente reconciliada con la vida.&lt;br /&gt;Los pajarillos seguían piando alegremente en mi dormitorio y todo a mi alrededor rezumaba paz y sosiego.&lt;br /&gt;Pensé que todo el mundo merece una segunda oportunidad.&lt;br /&gt;Mañana probaré con “Rana y pato en el estanque”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-4586703345178764034?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/4586703345178764034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=4586703345178764034' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/4586703345178764034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/4586703345178764034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2009/02/este-es-el-diario-de-nina-jonas-12.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (12)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-116724524976270021</id><published>2006-12-27T19:47:00.001+01:00</published><updated>2009-12-01T12:54:58.403+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (11)</title><content type='html'>Esta mañana estaba desayunando unas galletas con fibra activa de soja, un vaso de leche de soja y unos donuts, cuando a las 11:11 sonó la alarma del móvil. Era un mensaje que me recordaba dos cosas:&lt;br /&gt;-1: que hoy tenía que ir al teatro a las 20:00 hs.&lt;br /&gt;-y 2: que tengo que bajar el volumen de la alarma, ya que debido al susto, y por un movimiento involuntario de la mano, salió volando por los aires un trozo de donut empapado en leche de soja y se quedó pegado en el calendario de Marilyn Manson del 2003 que aún conservo colgado en el salón; ahora en la hoja del mes de diciembre podemos observar una foto de Manson vomitando sobre el micrófono.&lt;br /&gt;Resulta que hace un par de semanas, me tocó en un sorteo de la radio una entrada doble para el estreno de una obra de teatro. Para participar en el concurso había que mandar un e-mail contestando a una pregunta, y para ello había que averiguar el auténtico nombre del autor del texto y a la vez director del espectáculo, ya que Filipo Córdoba, que era como firmaba su obra, era un seudónimo.&lt;br /&gt;La verdad es que a mí ese nombre no me sonaba de nada, y ni siquiera estaba prestando demasiada atención a la entrevista que le estaban haciendo, pero aun así me metí rápidamente en internet para hacer las averiguaciones pertinentes y ahí apareció Filipo Córdoba; en realidad se llamaba Darío Gnuman, era natural de Tacoronte (Tenerife), y tenía bigote.&lt;br /&gt;No recordaba si también había que averiguar por qué se había puesto ese mote, pero como de todos modos no lo aclaraban en ningún sitio, les envié el correo sin dejar de exponerles mis dudas al respecto: “El auténtico nombre de Filipo Córdoba es Darío Gnuman; no sé si tenía que poner también la explicación sobre el cambio de nombre pero es que no la he encontrado. Muchas gracias y un beso”&lt;br /&gt;Aproveché que tenía el correo abierto para mirar los nuevos mensajes; tenía tres alertas de Google sobre Jodorowsky y un spam de Carrefour, y mientras leía acerca de las ventajas de comprar lechugas on-line, llegó un nuevo mensaje, y era de Radio 3.&lt;br /&gt;Lo abrí y me decían que había ganado la entrada, que la recogiera en la taquilla del teatro media hora antes de comenzar la función, que no me preocupara, que de existir una explicación sobre el cambio de nombre probablemente sería aún más absurda que el seudónimo mismo, y que yo les había resultado absolutamente encantadora.&lt;br /&gt;No tengo ni idea de cómo pudieron llegar a esa conclusión, por más que releí mi mensaje, pero aun así me sentí halagada y contenta de que por fin me haya tocado algo, por primera vez en mi vida, si exceptuamos el álbum de cromos de Orzowei que rifó la señorita Blanca unas Navidades, cuando yo todavía estaba en E.G.B., pero casi no cuenta porque hice trampas.&lt;br /&gt;Ahora tenía que encontrar a alguien que quisiera venir al teatro conmigo, y como tenía que quedar algún día de estos con Sergio y darle unas fotos mías de bebé para su página web, aproveché y le llamé. Lo dejé sonar como diez veces, y cuando estaba a punto de colgar lo cogió con un “¿Sí, quién es?” como muy precipitado y le dije -¡Ay, lo siento!, te pillé follando.&lt;br /&gt;-No, qué va, nena, estaba en la ducha.&lt;br /&gt;-Ah, menos mal-, le dije.&lt;br /&gt;-¿Menos mal por qué, nena? Yo hubiera preferido estar follando.&lt;br /&gt;-Tengo entradas para el teatro, ¿te vienes?&lt;br /&gt;-Claro, nena, ¿qué echan? -Reconozco que lo de “nena” me estaba descolocando un tanto, aunque casi lo prefería a lo de “pingüinita” del mes pasado.&lt;br /&gt;Le comenté que tenía un montón de fotos mías de bebé, y que como no procedía llevarme una maleta el teatro, quería que me orientara un poco sobre sus preferencias; si necesitaba un retrato de cuerpo entero o sólo de la cara; yo sola, con otros bebés o en un marco familiar, blanco y negro o color, vestida o desnudita…&lt;br /&gt;Me dijo que ya no hacía falta, que había estado reconsiderando el concepto de su página y que había decidido sustituir las imágenes de bebés por fotos de botellas vacías de Sprite. –Ah-, le dije, a lo cual siguieron unos segundos de silencio reflexivo que él interrumpió comentando que su charla conmigo le había sugerido nuevas ideas, y que si tenía fotos mías desnudita, pero de los dieciséis parriba, que se las podía llevar. Yo le dije que hoy me iba a resultar un tanto complicado, ya que esas las guardan mis padres en el álbum de fotos familiar, junto a las de la mili de mi hermano.&lt;br /&gt;Quedamos a las 19:30 en la puerta del teatro. Yo llegué a las 19:27 y me puse a la cola. Delante de mí había dos chicas, una con el pelo muy muy corto y muy rubio y la otra con el pelo muy muy largo y muy rojo, las dos muy monas, con la piel reluciente y un poco gorditas; parecían un anuncio de Dove. Por lo visto también habían ganado las entradas en la radio, pero la del pelo largo, que es la que había participado en el sorteo, se había olvidado el DNI en casa, y la de la taquilla no le quería dar las entradas e insistía en que era imprescindible presentar el DNI, y la otra se empeñaba en presentarle el Abono Transportes y la de la taquilla repetía, como un mantra, lo de “imprescindible el DNI”, y la del pelo corto le dijo que si era gilipollas o qué, que en el Abono Transportes venía el nombre y número de DNI, y la taquillera se indignó y dijo que a ella no la insultaba ni Dios Padre, y llamo al de seguridad, que era bajito y menudo, a pesar de lo cual el traje le quedaba sorprendentemente pequeño, y gesticulaba mucho pero no se oía nada de lo que decía entre tanto griterío, y se fue y al ratito volvió con un señor con muy buena planta, que se parecía al actor joven de El cuchillo en el agua, aunque algunos años mayor, y que debía de ser el director de la sala, y entonces miró el Abono Transportes de la chica, le dio él personalmente sus entradas, y se marchó seguido del de seguridad, al que se le veía muy satisfecho por haber resuelto tan bien la situación.&lt;br /&gt;La que parecía mostrarse menos satisfecha con todo este asunto era la taquillera, a juzgar por el aspecto de su mandíbula, que se mostraba tensa y apretada, la mirada de odio que les dedicó por igual al responsable de la sala y a las chicas Dove, y por el color rojo-ira que presentaba su rostro en el momento de atenderme; estuve a punto de decirle que no tenía el DNI, que si me valía el carné de la biblioteca, pero como pude observar que sobre su mesa reposaba un pisapapeles de bronce en forma de rana de la suerte, y temía que en un no entender la guasa decidiera lanzármelo a la cabeza, me abstuve de introducirme en tan ingeniosa chanza.&lt;br /&gt;Sergio se retrasaba y yo salí a la puerta del teatro por si me llamaba, ya que dentro no había cobertura; me apoyé en una pared y me puse a leer el programa de la obra, que se titulaba: “¿Qué hubiera sido de mis amigos muertos?”. En ese momento apareció Filipo Córdoba visiblemente nervioso, hablando solo y con un acento extraño, como el que supongo que tendría un canario que se haya criado en Miami o viceversa. Lo reconocí aunque ya no llevaba bigote, sino una perillita rubia y unas patillas rubias y muy finas, como de hilo de nailon. Sacó un paquetito de cigarritos puros de la chaqueta y se encendió uno dándole tres caladas muy rápidas, mientras repetía que era la última vez que estrenaba en este puto país. –¡De vergüenza ajena! –dijo con indignación- tres horas para colgar las putas cortinas, y encima las han dejado asquerosamente arrugadas y ahora parecen unas cortinas de mariquita.- Le dio otras tres caladas nerviosas a su purito, y yo no sabía si tenía que contestarle, o poner cara de sorpresa o algo, pero él prosiguió comentando algo acerca de unos montones de pan rallado, y que si  él había pedido 3 sacos de 50 kilos era porque necesitaba 3 sacos de 50 kilos, y que, a menos que él fuera estúpido, le parecía que no eran lo mismo 3 sacos de 50 kilos que 4 sacos de 30, y yo ahí tuve que darle la razón a Filipo, porque es verdad que no era lo mismo, y a punto estuve de decírselo pero me contuve, porque al girarse un poco vi que tenía un pinganillo colgado de la oreja izquierda, lo cual me hizo suponer que ya habría alguien dándole la razón en algún otro lugar. Entonces me vibró el bolso, y era un mensaje de Sergio que decía: “Moto rota. Bus no llega. Vemos salida. Siento nena. Srg.”&lt;br /&gt;“Ok”, le contesté, y me guardé el móvil.&lt;br /&gt;Filipo había dejado de hablar; ya sólo fumaba y me miraba las orejas, muy fijamente. Yo ya empezaba a temer que en un arrebato se me lanzara y me las arrancara de un mordisco, como los boxeadores, y como vi que ya estaba entrando la gente en la sala, le dije, -¡Uy, abren!-, y me metí corriendo.&lt;br /&gt;Yo tenía la butaca 6 en la fila 7, y a mi derecha estaba sentado un chico con una camiseta de la selección de fútbol italiana, pero en vez de los pantalones reglamentarios llevaba unos vaqueros Meltin’ Pot con un cinturón de dibujos del Inspector Clouseau y una muñequera negra chulísima de cuero con una calavera de plata incrustada. Tenía puestas unas gafitas con montura de metal azul de Prada, y detrás unos ojos azul-verdosos que casi daban miedo de lo bonitos que eran. El pelo era muy parecido al que lleva el cantante de Ok Go, y yo ya casi me empezaba a alegrar de que Sergio no hubiera venido; pero a pesar del examen exhaustivo y casi me atrevería a decir descarado al que le estaba sometiendo, el tío no me miró ni una sola vez, ni siquiera un poquito, ni de reojo, nada de nada; sus ojos sólo iban del escenario al techo y del techo al escenario. La butaca de su derecha estaba vacía, lo que me hizo suponer que esperaba a alguien, o, lo que es mejor, que estaba solo.&lt;br /&gt;Las luces se apagaron y el chaval, al que bauticé rápidamente como Damian, se quitó las gafas y se las guardó en un bolsito de tela amarilla con un dibujo de la pantera rosa, pero que en vez de ser rosa era negra; y me sorprendió mucho, no tanto el color de la pantera como el hecho de que se quitara las gafas, cuando lo que hace la gente normalmente al comenzar un espectáculo, es ponérselas.&lt;br /&gt;Se abrió el telón y allí estaban las cortinas arrugadas de Filipo; es verdad que las arrugas le hacían un flaco favor a lo que era la estética del espectáculo, pero no conseguí entender qué habría querido decir con lo de “cortinas de mariquita”. Sonaron tres disparos y salieron corriendo a toda velocidad, y desde diferentes puntos del escenario, tres chicos y tres chicas vestidos con gabardina y con botas de pescador, se abalanzaron los unos contra los otros y cayeron inertes al suelo. Después sonó una especie de réquiem que poco a poco se fue transformando en una canción como hip-hopera, y uno de los chicos se levantó del suelo y empezó a rimar mientras los demás comenzaban a elevarse en el aire, y yo al principio flipé porque estaba iluminado de tal manera que casi no se veían los arneses. El espectáculo consistía más o menos en eso, cinco flotaban y uno soltaba un speech, por turnos. Después le tocó a otro de los chicos hablar, y en un determinado momento, mientras decía algo así como “las cenizas de mis padres, de mis hermanos, de mis amigos muertos”, cayó una lluvia de lo que podía parecer arena pero que yo sabía que era pan rallado, y se fue acumulando en montones repartidos por todo el escenario. Yo creo que era bastante pan rallado, de hecho, llegué a pensar que si luego veía a Filipo se lo diría, para que se quedara tranquilo, claro que en ese momento no me acordaba de lo de las orejas; y en eso estaba cuando de repente, oigo a mi lado unos suspiros ahogados, y veo a Damian muy recostado en su asiento, con el bolsito amarillo en su regazo, la mano izquierda apoyada en el reposabrazos, y la derecha debajo del susodicho bolsito, y más concretamente y sin lugar a dudas, sobre su polla.&lt;br /&gt;Lo flipé casi más que con lo de los arneses, y no entendía qué es lo que me estaba perdiendo yo del espectáculo, al cual, por otra parte, me costaba un gran esfuerzo prestar atención, a medida que la pantera de Damian comenzaba a agitarse entre sacudidas de ímpetu creciente, su mano izquierda se aferraba crispada al reposabrazos de mi derecha, y los suspiros se transformaban en gemidos.&lt;br /&gt;Decidí pasarme al asiento vacío de mi izquierda para dejarle un poco de intimidad, y también, he de reconocer, porque temía las posibles salpicaduras sobre mi vestido nuevo en el momento culminante. Pero cuando procedía a levantarme, Damian me agarró del brazo con fuerza, y en un susurro desesperado me dijo, -Nnno, por favoor, no te vayass, oooh- y se corrió.&lt;br /&gt;Y ahí me quedé, paralizada en mi butaca con la mano de un desconocido recién eyaculado y todavía jadeante agarrada a mi antebrazo, mientras cinco personajes flotaban por el techo de la antigua Olimpia al compás de Juicebox de The Strokes, en una reflexión sobre la guerra, la soledad y las videoconsolas.&lt;br /&gt;En el escenario, las cortinas de mariquita de Filipo parecían cada vez más arrugadas, y yo sentía la mirada penetrante de Damian atravesándome el cuello, hasta que no pude más y me giré y me encontré con sus ojos ardientes y brillantes devorando los míos con una expresión extraña que mezclaba el triunfo y el agradecimiento. Después sacó de su bolsito las gafas de montura azul, que milagrosamente permanecían intactas, se las puso y se marchó.&lt;br /&gt;Menudo… cabrón, -pensé, sin comprender muy bien qué era lo que me irritaba tanto, -qué hijo de puta integral-, proseguí cada vez más mosqueada, -¿y yo qué, capullo? ¿qué pasa conmigo, subnormal de mierda?-, y así un rato largo, puede que cinco, o veinticinco minutos, o lo que tardara en acabar el espectáculo.&lt;br /&gt;Al salir de la sala comencé a recorrer el vestíbulo con la mirada, no sé si temiendo o deseando encontrarme con Damian, pero sólo vi a Sergio agitando su teléfono móvil para captar mi atención, y con una camiseta de la selección de fútbol de Francia.&lt;br /&gt;–Siempre acabo quedándome con los perdedores-, dije casi sin pensar.&lt;br /&gt;-¿Qué dices, chiqui?- (¡¿Chiqui?!) –Nada, nada-, le dije.&lt;br /&gt;–Estás como absorta, ¿qué te pasa, te ha impactado el espectáculo?&lt;br /&gt;–Sí, más o menos. ¿Nos vamos?&lt;br /&gt;-Vale, chiqui. Uy, te has manchado&lt;br /&gt;-Sólo es ADN-, le respondí, y fuimos a emborracharnos con el recuerdo efímero de Damian sobre mi vestido de verano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-116724524976270021?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/116724524976270021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=116724524976270021' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/116724524976270021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/116724524976270021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2006/12/este-es-el-diario-de-nia-jons-11.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (11)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-114631378648563126</id><published>2006-04-29T14:29:00.000+02:00</published><updated>2006-04-29T14:29:46.516+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (10)</title><content type='html'>Esta mañana me desperté muy temprano. Todavía era de noche cuando me levanté, pero es que no tenía nada de sueño.&lt;br /&gt;Encendí la radio y una mujer con voz de estar constipada nos advirtió a los radioyentes que era mejor que no saliéramos a la calle a no ser que fuera estrictamente necesario, ya que vientos fuertes, fríos y racheados amenazaban con provocar gran cantidad de accidentes que enumeró con precisión.&lt;br /&gt;Me vestí y salí a la calle. Había viento, no recuerdo si racheado, lo que no se me olvida es que era frío de cojones.&lt;br /&gt;Me metí a desayunar en El Rápido y me pedí un té con un poquito de leche y unos sobaos, ya que tenían buena pinta y en el envoltorio ponía ¡con auténtica mantequilla!&lt;br /&gt;Desde una enorme pantalla de plasma sin volumen, una reportera con bufanda y gorro de lana daba una noticia a pesar de que, según pude percibir, estaban a punto de volársele las orejas.&lt;br /&gt;Dos obreros con un mono blanco se daban el lote en una esquina del bar; sus porras permanecían intactas encima de la mesa; me pareció que sonaba una versión instrumental de I will survive desde algún lugar situado entre la tortilla y los chopitos. &lt;br /&gt;Una mujer con un perrito amarronado comenzó a darse el lote con el tipo de la barra. El perrito parecía inquieto; supuse que el jerseicito rojo le apretaba o quizás le estaba provocando pequeñas descargas eléctricas ya que parecía 100% acrílico.&lt;br /&gt;Metí un trozo de sobao en el té con leche y le di un bocado. Estaba asqueroso. &lt;br /&gt;El tío de la barra seguía ocupado con la mujer del perrito, que por cierto, se parecía mogollón a Antony el de Antony and the Johnsons, así que aproveché para irme sin pagar ya que en el mismo momento en que el sobao empezaba a deshacerse misteriosamente dentro de la taza, me di cuenta de que no me había traído el monedero.&lt;br /&gt;Estaba comenzando a amanecer y el viento parecía estar cobrando fuerza. Aproveché que un joven con una carpeta verde y un jersey también verde salía de un portal para colarme en él y refugiarme hasta que se calmara un poco lo que ya empezaba a parecer un huracán. Además me dolía mogollón el oído izquierdo.&lt;br /&gt;Yo miraba a través del cristal cuando un montón de hojas manuscritas comenzaron a desfilar en grácil vuelo delante del portal. Detrás iba el joven de jersey verde intentando atraparlas y profiriendo lo que parecían ser insultos, ya que, aunque no podía oírle a causa del doble acristalamiento, sí fui capaz de leer en sus labios, ya que en eso soy experta y a pesar del movimiento, las palabras “jodercagoenlahostia”…”puta”…”nto de mierda”.&lt;br /&gt;El chaval mostraba una gran agilidad en sus movimientos, probablemente como consecuencia de realizar algún deporte tipo volley-ball o pilates.&lt;br /&gt;De pronto alguien salió del ascensor que se encontraba a mis espaldas. Era una señora bajita con un abrigo marrón de piel de marta o similar que me preguntó con voz amortiguada, ya que la prenda le ocultaba el rostro hasta el labio superior, qué hacía yo allí. Le dije que mirar mientras me invadía la extraña sensación de estar hablando con una mandarina de peluche. La mandarina se me quedó mirando unos segundos, pensé que me iba a atacar, pero en vez de eso refunfuñó algo ininteligible y salió rodando del portal.&lt;br /&gt;Antes de que se cerrara la puerta volvió a entrar el chico del jersey verde con un montón de hojas descolocadas y arrugadas asomando por su carpeta. No se dio cuenta de que yo estaba allí hasta que encendió la luz, y sospecho que se dio un susto de muerte a juzgar por la retahíla de palabras malsonantes que salieron de su boca y que esta vez sí pude oír con total claridad tras la emisión angustiada de un aullido guturo-sobrenatural, y por la manera en que lanzó por los aires su carpeta desparramándose de nuevo las hojas, aunque la situación era menos grave que en la calle debido a que en el portal no había viento. Le pedí disculpas haciéndole ver que asustarle estaba lejos de mis intenciones como mujer madura que era; aún no sé por qué se me ocurrió semejante estupidez, pero creo que no se percató de mi ocurrencia; supongo que estaba demasiado ocupado intentando recuperar el aliento y tragar un poco de saliva porque sólo acertó a decir algo que no entendí, con un hilillo de voz.&lt;br /&gt;Me dispuse a ayudarle a recoger las hojas, no sólo porque me pareció descortés dejarle solo en medio de semejante caos, sino porque no podía evitar imaginármelo desnudo en la ducha, quizá porque olía estupendamente a Lactovit. Enseguida me di cuenta de que tenía un ojo verde y otro marrón, y esto le hacía parecerse increíblemente a Bogüi, el perro de mi vecina, que además de tener un ojo de cada color es también pelirrojo e igual de asustadizo. Yo, a veces, cuando me los encuentro esperando el ascensor, le ladro, y él se mete lloriqueando entre las piernas de mi vecina; pero ella no se enfada, al contrario, siempre se descojona la muy capulla, no así Bogüi, que cada vez que me ve me gruñe.                                                            &lt;br /&gt;De reojillo y sin que Bogüi II se diera cuenta, pues no quería parecer indiscreta, le eché una ojeada a los escritos; por el formato pude deducir que eran poemas, pero fui incapaz de entender una sola palabra; al principio lo achaqué a que estaban escritos a mano y con una letra horrible, pero enseguida pude comprobar, al prestar más atención y aprovechando el tiempo que tardó en levantarse insultando del suelo tras resbalarse con una de sus hojas, que lo que yo creía que era una letra ininteligible no era tal, sino algo así como&lt;br /&gt;Waar komen we vandaan&lt;br /&gt;En waar gaan weheen weer&lt;br /&gt;En zo gaan we door voelbaar&lt;br /&gt;Loopa loopa kopna kopna…; es decir, holandés o similar.&lt;br /&gt;Yo seguía leyendo inútilmente y pensando que para ser holandés insultaba en español de maravilla, pero enseguida salí de mi ensimismamiento ya que  Bogüi-II no dejaba de quejarse, supongo que era porque tenía el codo del revés. Intenté ayudarle, pero al tocarle me gruñó y me sentí un poco amenazada por su ojo verde, así que salí del portal y me interné con aire orgulloso en el frío viento de la mañana mientras pensaba que, realmente, había sido una pena no haberle podido dar la oportunidad de meterse temblando entre mis piernas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-114631378648563126?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/114631378648563126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=114631378648563126' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/114631378648563126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/114631378648563126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2006/04/este-es-el-diario-de-nia-jons-10.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (10)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-114362825804846679</id><published>2006-03-29T12:30:00.002+02:00</published><updated>2009-12-01T13:12:44.825+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (9)</title><content type='html'>Esta mañana me he levantado muy excitada, estaba tan nerviosa que no he podido desayunar más que dos dátiles y un vasito de zumo de naranja. Y es que ayer por la noche recibí una llamada de teléfono y me soltaron, así, de repente, ¿te apetecería hacer un viaje en avión a Bucarest, en business class, con estancia de una semana en hoteles de cuatro estrellas y con todos los gastos pagados?&lt;br /&gt;Odio que me interrumpan mientras ceno, (sobre todo si estoy degustando una tostada de queso derretido con cominos), para ofrecerme alguna chorrada espectacular; como aquella vez en la que me citaron en un piso en el barrio de Salamanca tras prometerme, sin ningún compromiso, un bono de 20 noches gratis en hoteles de la península. Recuerdo que nada más entrar al lugar, que estaba lleno de humo y de gente sumida en conversaciones, me asignaron una señorita y me acercaron una bandeja a la nariz para que eligiera entre una cerveza sin espuma o un refresco sin gas. Les dije que llevaba una botella de agua en la mochila, muchas gracias, y señalándome una silla me arrinconaron, muy amablemente, entre una mesa y la pared. La señorita se sentó al otro lado de la mesa diminuta y me comunicó que íbamos a charlar un poco, como amigas, y me preguntó que cómo serían mis vacaciones ideales.&lt;br /&gt;Como estábamos en el mes de febrero, y yo llevaba unas cuantas semanas de abstinencia, pensé que lo ideal sería pasarme un mes entero en algún sitio que hiciera muchísimo calor y follando sin parar, pero supuse, fundamentalmente tras observar el atuendo y el maquillaje de mi interlocutora, que esta respuesta podría quizá enturbiar nuestra amistad incipiente; así que, ante la necesidad de una respuesta inmediata y haciendo uso de una figura retórica de la que no recuerdo el nombre, le dije que me gustaban mucho los pueblecitos costeros. Se me quedó mirando fijamente unos instantes, supongo que pensando que yo era idiota, pero enseguida reaccionó con una profesionalidad y una sonrisa que reconozco me dio un poquito de miedo; y diciendo que mi respuesta le parecía super-original y que mis ilusiones encajaban perfectamente con el producto que ellos me podían ofrecer, me sacó, como en un truco de ilusionismo, una especie de tomo de enciclopedia con un montón de fotos de complejos hoteleros, “la mayoría de ellos ubicados en zonas costeras”, me aclaró arqueando alarmantemente las cejas; ella pasaba despacio las páginas para que yo pudiera apreciar todos los detalles de la exquisita decoración de las habitaciones y de los exteriores, que consistían básicamente en césped con hamacas y palmeras, mientras me informaba que además se me ofrecía la posibilidad de realizar un montón de actividades náuticas, ya que me entusiasmaba el mar, pero también terrestres, como golf, hípica o tiro con arco. Me dijo que si no me parecía maravilloso y yo asentí y le dije que si por favor podía hacer uso de los lavabos ya que me estaba meando. Ella me señaló con desilusión el pasillo, (supongo que yo no era la primera persona que utilizaba este truco) y me fui sin mi bono y dispuesta a no volver a verme involucrada en asuntos semejantes.&lt;br /&gt;Mi intención, pues, ante la llamada, era colgar tras proferir algunos insultos ocurrentes, pero mis intentos de ser descortés con el caballero situado al otro lado de la línea fueron, por suerte, infructuosos, debido a un grano de comino que fue a posarse en una zona de mi garganta, concretamente en la campanilla; y digo por suerte ya que, al recuperar la facultad de respirar tras expulsar el comino mediante toses y eructos, pude reconocer que el que estaba al teléfono preguntando con enorme preocupación si me encontraba bien o si ya me había muerto, era mi amigo Fer, un tipo con el que trabajé una temporada promocionando aceitunas y salchichitas en un hipermercado de la zona sur de Madrid, creo que en Entrevías.&lt;br /&gt;Después de aquello seguimos manteniendo el contacto, y cuando nos vemos, Fer se pasa toda la velada haciendo imitaciones (le encanta imitar a Juan Echanove, aunque no sé por qué misteriosa razón, siempre que lo hace me parece que está imitando a Mickey Rooney), y recordando nuestras aventuras laborales, por ejemplo cuando se metía las salchichitas en los agujeros de la nariz antes de ofrecérselas a los clientes; siempre se descojona recordándolo.       &lt;br /&gt;El caso es que había ganado un viaje para dos personas tras enviar un cupón de sorteo que venía en la QDQ, y había pensado en mí para hacer el viaje.&lt;br /&gt;Yo flipé porque, casualmente, hacía un par de días que acababa de leerme Drácula, y me moría por cruzar los Cárpatos y visitar sus maravillosos castillos.&lt;br /&gt;Teníamos un plazo de diez meses para elegir la fecha del viaje, y después de deliberar unos cinco minutos decidimos salir el lunes, para qué esperar.&lt;br /&gt;Aún estuvimos hablando un buen rato, y al final se despidió con un “buenash nochesh, sheñorita”, imitando la voz de Ulla, nuestro antiguo jefe, o al menos eso creo.&lt;br /&gt;Pensando en el viaje me resultaba imposible dormir, así que encendí la tele de la habitación. Estaban anunciando, en la tele-tienda, un producto, El Podógrafo Programm, que servía para ver qué tal pisas; por ejemplo, si apoyas más un talón que el otro, si utilizas la parte interior o exterior de los pies, o si caminas sólo con los dedos gordos, o algo así. Todo eso salía fotocopiado en tres colores a través de lo que parecía ser una mini-impresora, que va conectada a través de unos cables morados a unos terminales que te colocas en los pies y que se asemejan bastante a unos calcetines de lana. No recuerdo el precio, sólo que si hacías el pedido en ese momento te regalaban también un banquito de mimbre y unas plantillas. Bajé el volumen.&lt;br /&gt;Estaba consiguiendo conciliar el sueño cuando me sobresaltó un ruido proveniente de mi ventana. Al prestar atención pude comprobar que eran unos golpes sordos y constantes, como si algún gracioso estuviera lanzando pelotas de gomaespuma contra el cristal, así que me levanté y me asomé, pero no vi nada ni a nadie (al menos que pareciera gracioso).&lt;br /&gt;Me volví a acostar y me eché por encima el edredón, ya que la habitación se había quedado helada al abrir la ventana, lo cual no dejó de parecerme extraño ya que durante el día no había hecho nada de frío. Desde la pantalla, una señorita me miraba sonriente mientras un aparato hacía abdominales con ella encima. Al minuto oí unos ruiditos rápidos y amortiguados en el salón y me levanté para ver de qué se trataba; enseguida descubrí que era la gata, lo cual debería de haberme tranquilizado si no fuera porque estaba boca abajo y caminando por el techo.&lt;br /&gt;Estaba dudando entre ir a buscar una escalera o desmayarme cuando llamaron a la puerta; este hecho me alarmó bastante, teniendo en cuenta lo avanzado de la noche (eran las 3:17 de la madrugada) y el susto que ya tenía metido en el cuerpo.&lt;br /&gt;Antes de dirigirme a la puerta miré de nuevo al techo pero la gata había desaparecido.&lt;br /&gt;Me asomé a la mirilla y vi a un hombre alto, flaco, terriblemente pálido, con la nariz ganchuda y todo vestido de negro; supuse que era un cura enfermo, pero al preguntarle qué deseaba me dijo que era el Conde Drácula, que le abriera por favor la puerta o la ventana, ya que conocía mi intención de visitar su castillo en Transilvania, y que necesitaba algo de mi persona.&lt;br /&gt;Tras el shock, yo le dije, poniendo una voz que se asemejaba bastante a la de Mercedes Milá, que se había confundido, que la chica del concurso vivía en el 2°C y que adiós muy buenas noches, pero él me dijo que sabía perfectamente que era yo, ya que era un espíritu antiguo y muy sabio, que no me preocupara de nada porque ya había cenado, y que me había salido fatal la imitación de Pepón Nieto.&lt;br /&gt;Mientras él decía todo aquello, yo recordé que, según el libro, los vampiros no podían acceder a un lugar privado, como era por ejemplo mi casa, si no se les invitaba primero a pasar (vaya usted a saber por qué). Después podían entrar siempre que les diera la gana, echando abajo puertas, rompiendo cristales, o de cualquier otra manera y sin pedir permiso, pero la 1ª vez TENÍAN QUE SER INVITADOS, cosa que yo, por supuesto, no pensaba hacer. Así que me quedé un poco más aliviada y le dejé ahí fuera, aporreando la puerta.&lt;br /&gt;Aún así, por las dudas, me dirigí a la cocina y cogí un diente de ajo pelado que quedaba en la nevera, una bolsa de tostadas de pan de ajo y un poco de guacamole que me había sobrado de la cena. Después me hice un crucifijo con dos lápices del IKEA y un poco de cinta aislante, lo deposité todo en la mesilla de la habitación y me acosté.&lt;br /&gt;Me dormí enseguida, pero tuve unas pesadillas terribles. Yo subía a un autobús con una carpeta llena de fotos, creo que de Tom Cruise, y en la primera parada se subía Fer y se sentaba a mi lado, pero no parecía conocerme porque ni me saludó, y de pronto empezó, como un loco, a imitar a un montón de personajes, uno tras otro, y yo tenía que reconocerlos, y cada vez que me equivocaba, que era constantemente, alguien me lanzaba un murciélago de gomaespuma a la cara; yo estaba cada vez más desesperada e iba diciendo nombres, cada vez más deprisa y totalmente al azar, ¡Carmen Maura!, ¡Jesús Hermida! (y Fer se reía cada vez más fuerte) ¡Ringo Starr!,¡ Alfred Hitchcock!,¡el Neng!, pero nada, no daba ni una, y al mirarle a la cara vi que tenía unos colmillos larguísimos y un hilillo de sangre le corría por la comisura de los labios, y de pronto Fer se esfumó, y cesó la lluvia de murciélagos, y alguien dijo, “Fin del trayecto”, y entonces pude ver a Mercedes Milá observándome desde el techo y fumándose, como en éxtasis, una salchichita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-114362825804846679?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/114362825804846679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=114362825804846679' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/114362825804846679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/114362825804846679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2006/03/este-es-el-diario-de-nia-jons-9_29.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (9)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-113940163404780934</id><published>2006-02-08T13:27:00.000+01:00</published><updated>2006-12-28T10:50:27.703+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (8)</title><content type='html'>Esta mañana me despertó un repartidor de leche a domicilio.&lt;br /&gt;Dormía profundamente cuando oí que llamaban insistentemente al timbre; me llevé un susto considerable y pensé que lo mismo se estaba incendiando el edificio, pero cuando abrí la puerta me encontré con un tipo todo vestido de blanco que, forzando una sonrisa e intentando mirarme a los ojos, me preguntó si conocía las virtudes de los principios de la soja, que unidos a los beneficios de la leche, proporcionan bienestar y garantizan una salud de hierro para mí y todos los miembros de mi familia. Esto lo entendí a la segunda, ya que tras el primer intento, y teniendo en cuenta que yo estaba aún con la mitad de mis funciones cerebrales inactivas por la proximidad del sueño, sólo acerté a decirle ¡¿qué?! Así que el tipo, que se parecía a alguien pero no conseguía recordar a quién, me miro muy rápido de arriba abajo como tres o cuatro veces, tragó saliva y, forzando aún más la sonrisa, me repitió el speech y me regaló un pack consistente en dos yogures naturales y dos mini-tetrabricks de leche con extracto de soja con su correspondiente pajita.&lt;br /&gt;Yo no sabía si le tenía que dar una propina o algo, pero como no tenía monedas en los bolsillos, fundamentalmente porque no suelo llevar bolsillos en las bragas, sólo le di las gracias.&lt;br /&gt;Me dispuse a desayunar justo cuando sonó el radiodespertador, por lo que supe que eran las diez en punto.&lt;br /&gt;Me eché el contenido de uno de los mini-tetrabricks en los cereales transgénicos que me tomo todas las mañanas y me los comí mientras leía la interminable lista de ingredientes que necesita hoy en día la leche para saber más dulce (yo, de pequeña, le echaba azúcar)  y comprobé que el producto en cuestión tenía, de soja, un 2%. No sé si en esa cantidad las isoflavonas tendrán fuerza para producir, en mí o en mi familia, el efecto que de ellas se espera. Pero estaba rica, lo reconozco.&lt;br /&gt;Me tomé también uno de los yogures, pero antes de llegar a los porcentajes, algo en la radio captó mi atención. Una mujer leía un poema que, a juzgar por la descripción que se hacía de cuerpos desnudos entrelazados, sudores y clímax podría considerarse erótico, pero no fue tanto el poema lo que me llamó la atención, como la voz de la mujer, profunda, grave, penetrante, sí, sin duda, tenía que ser Mada, una ex-compi de la facul que ya por entonces manifestaba aspiraciones literarias y nos sorprendía casi cada mañana con un poema o un cuento breve. Algunos compañeros ponían excusas cuando la veían llegar al bar, cuaderno en ristre, y se marchaban alegando que tenían que ir a la biblioteca o a musculación, algunos incluso entraban a clase, pero a mí me gustaba leer las cosas que escribía, sobre todo porque me la imaginaba cada noche, con su pijama y su coca cola, luchando por encontrar la rima, la palabra adecuada o la inspiración en la luna (era cáncer y muy aficionada a la astrología, además de vegetariana)&lt;br /&gt;Una vez acudimos juntas a un congreso titulado Literatura Apocalíptica y Escritura de Guión II que se celebraba en la Universidad de Alicante y lo pasamos de puta madre.&lt;br /&gt; Yo sólo iba a las conferencias de Literatura Apocalíptica porque las de Escritura de Guión II presentaban los siguientes inconvenientes:&lt;br /&gt;a) Yo me había perdido las conferencias de Escritura de Guión I&lt;br /&gt;b) El tipo que las daba era bajito y peludo (en mi post-adolescencia frívola esto suponía para mí un inconveniente de suma importancia)&lt;br /&gt;c) Siempre ponía como ejemplos a seguir las series de Antena 3, pero nunca citó a los Simpsons&lt;br /&gt;d) Las conferencias daban comienzo a las nueve de la mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio las sesiones de Literatura Apocalíptica corrían a cargo de Juan José Luna Ferreira, un artista multidisciplinar de Veracruz y dulce como un algodón de feria, que medía como poco 1’90, algo inusual en un mexicano, creo.&lt;br /&gt;La última noche salimos de fiesta todos los asistentes al congreso y los organizadores, lo que incluía también a los conferenciantes.&lt;br /&gt;Por aquel entonces Mada y yo estábamos completamente enamoradas y sabíamos que siempre permanecería en nuestros corazones la voz, los gestos y el espíritu de Juan José, por lo que nos propusimos, esa última noche, hacernos también con su cuerpo. Pactamos que no nos enfadaríamos si lo conseguía una en vez de la otra, ya que en nuestras cabezas, al menos por aquel entonces, no cabía la idea del menage.&lt;br /&gt;Rebuscamos en nuestras maletas en busca de vestimentas que resultaran irresistibles al ojo masculino, que era el ojo que nos interesaba aquella noche.&lt;br /&gt;Mada me dejó un vestido verde increíblemente poco apropiado para un congreso de literatos y ella se puso una minifalda vaquera con lentejuelas que le hacía unas piernas increíbles y le presté mi camiseta negra con letras rosas impresas en las que se leía It’s me?&lt;br /&gt;Estábamos arrolladoras y borrachas de vodka cuando salimos de la habitación.&lt;br /&gt;La cena era en una terraza decorada con farolillos como de la feria de abril, y estaba al ladito de la playa, pero cuando llegamos los asientos de al lado y enfrente de Juan José estaban ocupados por un grupo de zorras escandalosas, probablemente nos demoramos demasiado en el proceso de maqueado, así que no nos quedó más remedio que situarnos en una esquina de la enorme mesa alargada. Al ratito llegó Pedro Corderoy, el conferenciante de guiones, y se sentó a mi lado. Por lo visto él también tardó en arreglarse, y olía bien, lo reconozco, pero seguía igual de peludo. &lt;br /&gt;Mada se partía el culo mientras Pedro Corderoy me llenaba el vaso de sangría y me preguntaba si había aprovechado el curso. Nos trajeron un montón de raciones y mientras Pedro me ponía al corriente de un cómico asunto acerca de una ducha, un amigo cántabro y su ex-mujer (la verdad es que lo contaba con gracia) levanté la vista de mi sardina y pude comprobar que Juan José me miraba. Decidí pasar al plan B sin pasar por el A y me levanté diciendo que iba al baño. Al pasar por detrás de la silla de Juan José le puse una mano en el hombro y le dije ¡hola! y él me dijo ¡hola! y entré en el lavabo. El tío que estaba dentro se puso rojo e intentó decir algo pero no le salió más que un pequeño gorjeo, supongo que se avergonzó de que le hubiera pillado sacudiéndose las últimas gotitas de pis. Salí del lavabo de caballeros y me metí en el de señoras dispuesta a no beber ni una gota de sangría más.&lt;br /&gt;Me estaba echando brillo en los labios cuando entraron las dos zorras que ocupaban las sillas contiguas a la de Juan José, así que aproveché para salir corriendo y sentarme en uno de los asientos libres. Mada ya había ocupado el otro asiento libre y hablaban de lencería; Mada podía ser increíblemente rápida cuando se lo proponía. Yo contraataqué hablando de los Simpsons, y contra todo pronóstico, Simpsons parecieron ganar a lencería, porque JJ me prestó mucha atención en cuanto empecé a hablar, incluso pareció iluminarse cuando abordé el tema del jefe de la policía de Springfield y comenzó a contar una historia sobre los indios zapotecas. Yo le miraba a los ojos y asentía mientras por dentro me preguntaba qué pasaría cuando volvieran las zorras del baño, pero no pasó nada porque cuando nos vieron allí acopladas, se limitaron a mirarnos con odio y se sentaron junto a PC. Supongo que provocar un rifirrafe en una terraza nocturna, aunque tuviera farolillos, y después de un congreso de literatura les debió de parecer poco elegante.&lt;br /&gt;La cena estaba llegando a su fin y nos pedimos unos tequilas. Yo estaba como loca ideando el modo de llevarme a Juan José a la playa con cualquier pretexto, cuando unas gotas de sudor, intuyo que frío, comenzaron a caerle por el rostro, después se puso blanco, se levantó corriendo improvisando precipitadamente una disculpa, y se metió en el baño. Cuando volvió y nos disponíamos a brindar, la chica que estaba sentada enfrente de mí también se levantó y se metió en el lavabo, JJ se levantó de nuevo y en un momento, todo el sector central de la mesa se había convertido en un peregrinar histérico de chicos y chicas pálidos que iban y venían desesperados y aporreaban las puertas de los baños peleándose por entrar los primeros. Creo que después llegó la policía, o a lo mejor era una ambulancia, no sé, supongo que la confusión etílica me impedía discernir.&lt;br /&gt;Mada y yo nos libramos porque el cambio de posiciones en la mesa tuvo lugar después de la ensaladilla. Creo que Juan José se fue en un taxi y no le volvimos a ver. Al final acabamos tumbadas en la playa compartiendo una botella de vodka con dos poetas salidos. Creo que esa noche hubo lluvia de estrellas.&lt;br /&gt;Decidí llamar a la radio y darle una sorpresa a Mada. Hacía tres años que no sabía nada de ella, desde que se fue a Mallorca, y me parecía de lo más emocionante un reencuentro de este tipo. Pensé que sería muy complicado entrar en antena, que tendría que dar mil explicaciones, pero en vez de eso me dijeron: te pasamos, y me pasaron.&lt;br /&gt;Fue todo tan repentino que no supe qué decir, así que me puse a cantar La rebelión de los electrodomésticos, de Alaska y Los Pegamoides, que nos encantaba cantarla a voz en grito cuando nos metíamos en el mar, las dos veces que fuimos juntas a la playa.&lt;br /&gt;Cuando acabé de cantar se produjo un silencio sepulcral, y después de unos segundos la locutora dijo: ahora mismo la cara de Alvaro sí que es un poema, ja, ja, creo que tendrás que darle alguna otra pista si quieres que te reconozca, y colgué. No era Mada, se llamaba Alvaro Riga y era un tío. Entonces me dio cagalera, y mientras me debatía en el baño entre retortijones me acordé: el lechero se parecía a Nacho Canut.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-113940163404780934?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/113940163404780934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=113940163404780934' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/113940163404780934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/113940163404780934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2006/02/este-es-el-diario-de-nia-jons-8.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (8)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-113223015546787781</id><published>2005-11-17T13:22:00.000+01:00</published><updated>2005-11-17T13:22:35.493+01:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (7)</title><content type='html'>Esta mañana el radio-despertador, a las diez en punto, me despertó con Alone Again (Naturally) y no sé si se me quitaron las ganas de levantarme o de quedarme en la cama. El caso es que cuando acabó la canción me levanté, duché, desayuné y salí.&lt;br /&gt;Mi intención era devolver un libro de chistes fáciles que me habían recomendado, del que leí hasta la página 27 (tenía 232) y después de lo cual decidí que sería mejor invertir mi dinero en pizza y pistachos, pero cuando llegué a la tienda me di cuenta de que me había dejado el libro en casa, así que pataleé contra el suelo con rabia, atrayendo la atención del guardia de seguridad, el cual, en vez de encontrar el hecho divertido, me miró con desconfianza.&lt;br /&gt;Ya que había llegado hasta allí decidí aprovechar el viaje. Subí hasta la cuarta planta para buscar algún libro de Hunter S. Thompson, pero en las estanterías sólo tenían Miedo y asco en Las Vegas, que ya me lo he leído, así que me fui a preguntar a uno de los mostradores.&lt;br /&gt;Había dos personas delante de mí; el primero, un tipo muy parecido a Harry Potter preguntó si tenían el último de Harry Potter, y el chico del mostrador le dijo que estaba agotado y que seguramente vendría el viernes. Harry Potter se fue colocándose las gafas y al parecer bastante fastidiado, porque hizo  pataletas, y yo, de verdad que lo encontré gracioso, no me pareció como para desconfiar.&lt;br /&gt;La chica de delante de mí preguntó por uno de Lucía Etxebarría, pero que no era el último ni Amor, curiosidad, prozac, etc. sino uno de los que sacó en medio. El chico miró en el ordenador y dijo ¿Beatriz y los cuerpos celestes? ¡ese!, dijo la chica; está en autores de habla hispana, en la “E”, dijo él, la chica dijo que había mirado en toda la “E” pero que el libro en cuestión no estaba, el chico dijo que era muy raro porque en el ordenador le salía que quedaban tres ejemplares, que preguntara a alguno de los empleados que estaban fuera de los mostradores, la chica dijo que no había encontrado a ninguno, que por eso no les había preguntado, y me fui.&lt;br /&gt;Bajé a la segunda planta para ver si encontraba algún disco de Kate Wax, que es una tía que oí hace poco en una fiesta y me moló, pero nadie parecía conocerla, así que me cogí uno de Van Halen, para probar.&lt;br /&gt;Antes de pagar fui a echarle un vistazo a los DVD’s y me llamaron al móvil. Era Edu, que al final se había arreglado con su novia y que si no me importaba íbamos al cine otro día.&lt;br /&gt;Cuando colgué vi que un chico me miraba. ¿Te la vas a llevar?, me dijo, ¿el qué?, respondí, la peli, dijo señalando mi mano derecha. Había cogido el DVD de Willy Wonka y la fábrica de chocolate (la antigua) en el momento en que me llamó Edu, pero ni me había dado cuenta de que la tenía aún entre las manos. Es que sólo queda esa, me dijo con aire triste.&lt;br /&gt;Pensé en decirle que sí, que me la iba a quedar, que llevaba mucho tiempo en busca de esa película y que era la ilusión de mi vida poseerla, aunque fuera mentira, y me hayan comentado que la peli es lenta y un coñazo, nada que ver con el libro, así que le diría que me la llevaba y luego la escondería entre los vídeos de Scorpions, sólo por joder, con alguien tenía que pagar el no poder ir al cine con Edu, y sobre todo que se hubiera arreglado con la imbécil de Sonia, que le volverá a poner los cuernos en la primera ocasión, cuando yo ya tenía medio pensado lo que me iba a poner para ir al cine, me daba igual que Edu se hubiera empeñado en ver La Guerra de los Mundos, y de repente me encontré diciéndole al chaval que sólo le estaba echando una ojeada y que se la podía quedar, supongo que me dieron pena sus ojos redondos.&lt;br /&gt;El chaval pareció alegrarse muchísimo de mi decisión y al entregarle la peli me propuso ir a tomar algo a la cafetería, que él invitaba, para agradecérmelo.&lt;br /&gt;Yo le dije que no era necesario, pero él insistió y yo ya no tenía prisa, así que, a pesar de que el pipiolín no tendría más de diecinueve años y la cara salpicada de granos fosforescentes, le dije que vale.&lt;br /&gt;Yo me pedí un Nestea al melocotón, y él se pidió un chocolate con churros y me comunicó que se llamaba Guillermo pero que por favor no le llamara Guille, cosa que yo no había pensado hacer en ningún momento.&lt;br /&gt;Guillermo era extremadamente tímido, así que supongo que para disimularlo, y mientras devoraba sus churros, no hizo más que hacerme preguntas del tipo: ¿Has probado el Nestea de limón? ¿Ese arañazo quién te lo ha hecho, tu gato? ¿Has estado alguna vez en el Festival de Benicassim? ¿Por qué te pintas las uñas de negro? ¿El pelo te lo tiñes en casa o en la peluquería? ¿Haces top-less en la playa? ¿Sabías que los tejos son venenosos? ¿Te gusta sentarte a la sombra de un buen árbol a leer un buen libro o prefieres leer un mal libro a la sombra de una sombrilla en la playa? ¿Te has masturbado alguna vez con un zapato? ¿Escribes con boli o con rotulador? ¿Caramelo duro o caramelo blando? A medida que iba formulando las preguntas los granos de su cara se hinchaban más y más, así que me tomé el Nestea de un trago, agradecí sonriente la invitación y me alejé de aquel psicópata.&lt;br /&gt;Cuando salí a la calle el calor era absolutamente insoportable y decidí llamar a Lydia para ir al cine con ella. Me dijo que no podía ser y me colgó inmediatamente, creo que la pillé follando, así que me dije, pues voy yo solita, que total para ver una peli me basto y me sobro, y allá fui.&lt;br /&gt;Pedí una para la cuatro y me puse en la cola, aunque sólo había cinco personas delante de mí. Enseguida se abrió la puerta de la sala y un tipo parecido a Mickey Rourke nos rompió las entradas por turnos antes de dejarnos pasar y se escondió entre las cortinas para espiarnos. Creo que nadie más que yo se dio cuenta, me pregunto si me estaré volviendo paranoica. Estaba comprobando por tercera vez si le había quitado el sonido al móvil cuando se apagaron las luces; el bulto de las cortinas se movió ligeramente.&lt;br /&gt;Un hombre con túnica que afirmaba ser Jesucristo trepaba por una colina en busca de unas bayas que decía que eran el fruto de Dios. Una mujer muy guapa, con un bebé en brazos, lo miraba en su ascensión. Al parecer tenía frío, porque tiritaba. Después la escena se trasladaba a la época actual, a un barrio de una ciudad en el estado de Oregón, y era la historia de unos chicos  jóvenes y problemáticos que se dedicaban a malgastar su juventud haciendo cosas malas como beber cerveza o maltratar un conejo, y todos se divertían mucho menos uno de ellos que al parecer sólo les acompañaba para no sentirse desplazado. Esto podía intuirse porque cuando le enfocaban a la cara se veía que sufría, y una mañana uno de ellos aparece en la orilla del río lleno de algas y con la cabeza destrozada, y todo el pueblo se reúne en la iglesia y se entregan a rezar compulsivamente porque dicen que el diablo tiene que andar detrás de todo esto.&lt;br /&gt;Creo que fue entonces cuando me empecé a mosquear y a pensar que esto no era Los Sexoadictos. Instintivamente miré para atrás y el bulto de las cortinas había desaparecido, aunque me parecía que la tela conservaba un leve movimiento, y entonces una vocecita, como en un susurro, comenzó a decir ¿hay alguien para la sala cuatro, alguien para la sala cuatro? Yo levanté tímidamente la mano y Mickey Rourke me iluminó con su linterna. Parecía divertirse mucho mientras me acompañaba fuera y me explicaba que me había metido por error en la sala tres, que él se acababa de dar cuenta de casualidad, porque se le ocurrió echar un vistazo a los cachitos de entrada que aún conservaba. Me acompañó hasta mi sala disculpándose y riéndose a un tiempo (ya no se parecía tanto a Mickey Rourke), pero la peli había empezado hacía veinte minutos, así que preferí no entrar. Me sentía como una idiota mientras salía del cine, miré para atrás y el que ya no se parecía a Mickey Rourke me decía adiós con la manita mientras seguía descojonándose, tuve ganas de volver y darle una patada en la boca, pero en vez de eso me fui a casa para escuchar el disco de Van Halen. &lt;br /&gt;Cuando llegué, la gata había devuelto sobre el sofá, así que me senté a escucharlo en el suelo y con los cascos, para que nadie me molestara.&lt;br /&gt;En el cielo azul, al otro lado de la ventana, pude ver cómo una nube en forma de topo se acercaba lentamente a otra nube en forma de topo; primero se dieron un beso, después un cálido abrazo, y finalmente, fundiéndose en el éxtasis de una pasión ligera, se convirtieron en morcilla.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-113223015546787781?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/113223015546787781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=113223015546787781' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/113223015546787781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/113223015546787781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/11/este-es-el-diario-de-nia-jons-7.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (7)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-112878975711756161</id><published>2005-10-08T18:42:00.000+02:00</published><updated>2005-10-08T18:42:37.150+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (6)</title><content type='html'>Esta mañana me he despertado mojada. Y no es porque haya tenido incontables y agitadísimos sueños de contenido explícitamente erótico (que creo que sí los tuve), sino porque ayer me quedé a dormir en el chalé de cuatro plantas de mi amiga Adriana.&lt;br /&gt;El chalé en cuestión se encuentra sito en una urbanización conocida como Los Arroyuelos, a las afueras de un pueblo de la Sierra Noroeste de Madrid de cuyo nombre no consigo acordarme, quizá porque nunca lo supe.&lt;br /&gt;Se celebraba el lanzamiento del número cero de Grial 5, una nueva revista que aporta frescura y elegancia no exenta de ironía, al panorama actual de las publicaciones de tendencias, y que con su carácter innovador se enfrenta con absoluta profesionalidad al mundo de la moda, el diseño y la escena artística en general, según nos explicó más tarde un señor bajito y con micrófono, que desentonaba totalmente con el resto de los asistentes al evento, y él lo sabía y sudaba.&lt;br /&gt;Mi amiga Adriana, que además de ser la anfitriona era directora ad hoc de la revista, me insistió para que acudiera a la fiesta en el minibús que fletaba la organización, que sería super-divertido y una experiencia que no podía desaprovechar. &lt;br /&gt;No la quise decepcionar comentándole que yo montaba a diario en autobuses de todo tipo, así que le dije que de acuerdo.&lt;br /&gt;El punto de encuentro era la esquina de Princesa con Marqués de Urquijo, o sea, para entendernos, frente al Corte Inglés de Argüelles, dijo Adriana, aunque yo ya lo había entendido.&lt;br /&gt;Llegué al punto de encuentro a las 22:07, y en el minibús ya había comenzado la fiesta. Sonaba Kate Wax y un tipo parecido a Janis Joplin me ofreció nada más subir, un cóctel de color azul en una coqueta copa de diseño de plástico con pajita incorporada y que para mi sorpresa no sabía a Blue Tropic. &lt;br /&gt;Había unas trece personas muy variopintas y felices, todas con copas azules y gran seguridad en sus maneras y atuendos.&lt;br /&gt;Una chica con una melenita rubia como las patatas tipo paja y minifalda de vuelo hacía poses subida a los asientos del minibús, y casi todos los que no tenían los móviles ocupados hablando por ellos o escribiendo mensajes los usaban para hacerle fotos. La cosa estuvo a punto de acabar en tragedia cuando el minibús arrancó y la rubia de melena tipo patatas paja cayó de culo en el pasillo con una pierna enganchada en el apoyabrazos del asiento al que se hallaba encaramada. Al final no sé si se bajó o se escondió entre los asientos, porque no la volví a ver en toda la noche. Lo que sí pude ver al día siguiente fue la foto del tanga naranja de la rubia espatarrada en elpequeñotarzan.net&lt;br /&gt;Llegamos a Los Arroyuelos a las 11:39 y cuando atravesamos la verja del jardín sonaba un tema de Marilyn Manson. Me extrañó bastante porque últimamente lo más cool es hablar despectivamente del mamarracho, aunque también me he percatado de que la gente que dice odiar a MM se pirra por The Beautiful People.&lt;br /&gt;Unos camareros en apariencia guapillos pasaban con bandejas ofreciéndonos nuevamente cócteles azules, y también refrescos, canapés de Mallorca y cervezas del LIDL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primera planta había una pantalla de 3x2 en la que se proyectaban alternativamente fotos de edificios ultramodernos, bosques y campiñas, chicas y chicos super-fashion, comida envasada y animales.&lt;br /&gt;Me acerqué a un grupo que olía a Carolina Herrera y entre cuyos componentes se encontraba Adriana. Me preguntó que qué tal en el minibús, y yo le dije que memorable y me presentó a Roberto, Marijose, Antonio, Abel y Marieta, que chocaron sus cócteles contra mi cerveza en un acto de aceptación de mi presencia y siguieron a lo suyo.&lt;br /&gt;Adriana me rogó que no me olvidara de pedirle un ejemplar de la revista y me preguntó si ya había visto las instalaciones de la 3° planta, que la de Clasius C. le parecía super-divertida, pero que el vídeo de J.Sarmiento sobre platos preparados en fase de descongelación le parecía anodino y pretencioso, y además, que los vídeos de procesos ya están muy vistos, ¿no te parece?, bastante, bastante, le contesté con convicción y me fui para la 3° planta.&lt;br /&gt;Al lado de la instalación de Clasius C. estaba el mismísimo Clasius C. en persona; lo supe porque una niña-mujer con diadema rosa y falda de vuelo gritaba ¡Clasius, Clasius, dos besos, mon amour! Y le plantó dos besos en las mejillas y uno en los morros.&lt;br /&gt;La instalación se llamaba “Dale gracias a Dios” y consistía en unas fotos que tenías que encontrar con la ayuda de un papelito que cogías a la entrada y que ponía, por ejemplo, FOTO 1: DALE LA VUELTA AL MARCO ROJO, y tú ibas y le dabas la vuelta y allí estaba la foto 1; un perrito caniche vestido de Dior sentado en el banco de una iglesia; FOTO 2: EN EL CAJÓN DE LA MESILLA DE LA LÁMPARA, y allí estaba un chow chow disfrazado de Armani encaramado con cara de susto a un botafumeiro, y así sucesivamente, era como una ginkana.&lt;br /&gt;Clasius se acercó a mí y me ofreció unos panchitos; son de cultivo ecológico, me dijo, ¡Ah, bien! contesté con entusiasmo reconozco que un tanto desmayado, y nos quedamos callados cosa de un minuto. Para romper el hielo le pregunté si siempre compraba alimentos ecológicos y me dijo que no, que sólo los panchitos, y entonces una chica con los labios muy rojos y falda azul de vuelo le tapó los ojos por detrás y preguntó, quién soy, y aproveché para subir al ático. &lt;br /&gt;En las escaleras me crucé con un camarero de ojos verdes que se me quedó mirando fijamente y me preguntó si nos conocíamos. Le dije que creía que no y él no dejaba de mirarme a los ojos, parecía que quería hipnotizarme y creo que medio lo consiguió. Seguí subiendo las escaleras cuando lo que en realidad quería era seguir allí hablando con esos ojos, entonces me di la vuelta pero había desaparecido.&lt;br /&gt;Para mi sorpresa en el ático no había un alma, sólo una piscina enorme y una pantalla como la de abajo, en la que se proyectaba una escena bucólica protagonizada por una pareja toda vestida de Adidas que se alejaba de espaldas cogida de la mano y se metía entre unos matorrales.&lt;br /&gt;La cámara se acercaba con un zoom vertiginoso, se metía también entre los matorrales y hacía un barrido sobre la ropa de la que la parejita se había despojado: unas zapas Adidas, una capucha Adidas, unos pantalones pesqueros Adidas, bueno, todo Adidas, menos los calzoncillos que eran de Hugo Boss y las braguitas, de Tommy Hilfiger o de Locking Shocking, tengo esa duda. El caso es que la pareja se lo estaba pasando de lo lindo. &lt;br /&gt;Entonces me fijé en los ojos del chico, y, no, no puede ser, ¡era él, el camarero de la escalera! No me había repuesto aún de la emoción cuando pude comprobar que la tía ¡era yo!&lt;br /&gt;Entonces el camarero, que estaba detrás de mí y me dio un susto de muerte, me dio a elegir entre unos canapés o un chapuzón en la piscina, y aunque tenía hambre, me decanté por la segunda opción, y creo que elegí bien.&lt;br /&gt;El jardinero me despertó a la mañana siguiente al enchufar la manguera hacia la hamaca sobre la que me había quedado dormida, supongo que sin querer. No sé si se disculpó o me insultó en polaco y me largué de allí.&lt;br /&gt;Cuando por fin conseguí montarme en un autobús que me llevara de vuelta a Madrid, me di cuenta que al final había olvidado pedirle la revista a Adriana; pero, a decir verdad, me importó un carajo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-112878975711756161?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/112878975711756161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=112878975711756161' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112878975711756161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112878975711756161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/10/este-es-el-diario-de-nia-jons-6.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (6)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-112704741623606303</id><published>2005-09-18T14:43:00.000+02:00</published><updated>2005-09-18T14:43:36.276+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (5)</title><content type='html'>Este es el diario de Niña Jonás (5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana el radiodespertador sonó a las diez en punto, pero no lo oí hasta las 11:29, y porque sonó el teléfono. Era mi amiga Amaya, con la que había quedado a las once en la puerta del Eroski para ir a la piscina; que qué pasaba, coño, que llevaba media hora esperando en la puta calle, que no había una puta sombra y que se le estaba derritiendo el chichi de tanto calor, joder. Juzgué que estaba algo enfadada y le dije que por favor me disculpara, pero que por alguna extraña razón el radiodespertador no había sonado, se debe de haber ido la luz, le dije, pero que en diez minutos estaría allí, bueno, mejor en quince, y que si hacía mucho calor me esperara dentro del Eroski, que además tenía que comprar una cosa, y colgué.&lt;br /&gt;Y es que esta noche apenas pude pegar ojo por culpa de un mosquito que, a juzgar por su insistencia pretendía dejarme seca, el muy cabrito. Si a mí no me importa que me pique, pero que lo haga en silencio, coño.&lt;br /&gt;Eran las 3:42 cuando un zumbido me despertó de mi sueño.&lt;br /&gt;Recuerdo que soñaba, así, a grandes rasgos, que un grupo de moscas vestidas de etiqueta discutían sobre la herencia de un familiar.&lt;br /&gt;Una de las moscas, que decía ser sobrino del difunto, sostenía con locuacidad que, sin la menor sombra de duda, su querido tío deseaba fervorosamente beneficiarle en el prorrateo, ya que cuando el susodicho tío, impedido durante un periodo de tiempo indeterminado por una afección de peritonitis, había recurrido a él requiriendo su inestimable y desinteresado auxilio, así se lo había hecho saber. &lt;br /&gt;Otra de las moscas estalló en carcajadas y le espetó que cómo era posible que alguien pudiera ser portador de tamaña cicatería; que el periodo indeterminado de tiempo había consistido tan sólo en día y medio de cuidados a base de sopas de pan, y que el supuesto tío ni siquiera era su tío sino tío segundo, y finalizó su exposición con un puñetazo en la mesa.&lt;br /&gt;Otra mosca, mofletuda y cariacontecida, se pronunció con brevedad y apocamiento insinuando que sería preferible atenerse al protocolo, ya que creía contraproducente mantener al notario relegado al ostracismo.&lt;br /&gt;Sus sugerencias cayeron en saco roto y no volvió a abrir la boca en todo el sueño.&lt;br /&gt;Una de las moscas, hermana mayor del fallecido, sobrevolaba la estancia con aire circunspecto. Se posó encima de la mesa y atusándose la trompa, pareció meditar en profundidad las palabras que articuló a continuación: cuánta ingratitud. Después de ello procedió a escrutar uno a uno los rostros de sus congéneres, y en un alarde de chulería, levantó el vuelo y se dispuso a proseguir lo que quedara de reunión desde el techo.&lt;br /&gt;Esta actitud, por otra parte tan característica en la hermana del finado, consiguió epatar una vez más a la congregación, por lo que decidieron hacer un alto en la junta para succionar con glotonería unas migas con chocolate.&lt;br /&gt;Lo que sigue a continuación es confuso; sólo recuerdo que una de las moscas, sospechosa de participar en sucios negocios de especulación inmobiliaria, murió aplastada por la acción de un matamoscas. Entonces se armó un revuelo de ocho pares de narices; unas volaban enloquecidas de un lado para otro sin un rumbo definido, otras quedaron presas de patas en el chocolate derretido mientras el matamoscas, en su acción inexpugnable, seguía arreando golpetazos por doquier; el pánico era generalizado y debió de ser entonces cuando me desperté con el mosquito zumbando a la altura de mi oreja. Encendí la luz y estuve buscando al mosquito durante lo que estimo un tiempo aproximado de veinte minutos. Entonces por fin lo vi, posado en el marco de la puerta, y enrollando un catálogo del Eroski me acerqué a él con la intención de aplastarlo de una puta vez; pero no sé qué me pasó, no pude matarlo, me faltó valor. Y eso que el muy cabrón me miró fijamente y me hizo, con las patitas, un corte de mangas.&lt;br /&gt;Hoy mismo compro el recambio del Kill Paff.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-112704741623606303?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/112704741623606303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=112704741623606303' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112704741623606303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112704741623606303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/09/este-es-el-diario-de-nia-jons-5.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (5)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-112594174548976494</id><published>2005-09-05T19:35:00.000+02:00</published><updated>2005-09-05T19:35:45.503+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (4)</title><content type='html'>Este es el diario de Niña Jonás (4) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana me desperté a las diez en punto, cuando sonó el radiodespertador, pero no me levanté enseguida, y no sólo porque me agradaba la canción que estaba sonando, sino porque la noche anterior estuve en la inauguración del pub de Roli, un ex–compañero de psicología. El sitio en cuestión era lo que en algunos entornos se conoce como “pub temático”, y el tema era: El Terror.&lt;br /&gt;Llegué al Creepy a las 12:12 de la noche, y a la entrada un tipo con capa me preguntó con una teatralidad inusual en un portero de discoteca que si estaba preparada para el terror. Yo creía que sí estaba preparada y así se lo hice saber.&lt;br /&gt;Dentro estaba bastante oscuro, pero esto no fue impedimento para que Roli me encontrara rápidamente. Me abrazó con gran efusividad y aplastamiento de tetas, y cuando conseguí zafarme me dijo que qué alegría que haya venido después de tanto tiempo sin vernos ¿dos años quizá? Pero qué digo, si la última vez fue en la fiesta en el chalet de Beni, que el muy joputa me tiró a la piscina con el móvil en el bolsillo ¿te acuerdas? Y me lo jodió el cacho cabrón ¿te acuerdas? de eso hace más de tres años, y estás igual que siempre, jodía, guapo el sitio ¿que no? Llevamos más de seis meses de obras ¿has visto la decoración? mola un güevo ¿qué quieres tomar? La primera copa con la invitación es gratis y, uy disculpa un momento, me reclaman, las inauguraciones, ya sabes, je je; ve echándole un vistazo a la decoración y ahora te veo, dijo para terminar el soliloquio y me rozó una teta con la mano, supongo que sin querer.&lt;br /&gt;Fui a echarle un vistazo a la decoración.&lt;br /&gt;Las mesas estaban profusamente ornamentadas; había dráculas dibujados en unas, hombres-lobo en otras, Frankeinstenes con sus margaritas, lo peor era la mesa con la niña del exorcista, más que a Regan se parecia a Nando, el de Ana y los siete, y yo pensaba para mis adentros mientras sorbía mi cóctel con la pajita que si no saben dibujar ¿por qué no ponen una foto?&lt;br /&gt;Había murciélagos de goma por doquier, arañas con sus respectivas telas, cortinas negras colgadas del techo, un velo negro de gasa para separar la cabina del diyéi y una luna de plástico que cambiaba de color al aplaudir. Las paredes eran de cartón-piedra imitando húmedas y misteriosas cuevas en las que refugiarte cuando vagas perdido por un bosque en noches de luna llena; eso me explicó más tarde Roli, entre entusiasmado y borracho. A mí me parecía más bien que alguien había intentado hacer con cartón-piedra la fachada de la catedral de Burgos pero después se había arrepentido.&lt;br /&gt;Los nombres de los cócteles tampoco escapaban a la temática; el que yo me estaba tomando se llamaba Sangre Resucitada y estaba muy dulce, por la granadina. Otro se llamaba Vómito de Exorcismo; después estaban Aliento Animal, Infierno Rojo, Infierno Verde, Infierno Azul, los tres con tequila, Bloody Satan, Tutti Frutti Chucky, había como cien.&lt;br /&gt;Roli me contaba jocoso y farfullando (creo que no sólo estaba borracho) lo que les había costado encontrar tantos nombres originales y novedosos, yo intentaba poner muecas de asombro mientras pensaba que le hubiera ido mejor organizando grupos de terapia psicoanalítica, y todo me daba mucha pena (sonaba un tema de Shakira), así que decidí emborracharme.&lt;br /&gt;Me estaba tomando mi segundo Cutler Kruger cuando un tipo con la careta de Scream me dijo algo en ruso. I don’t understand you, le grité acercándome adonde me pareció que debía de estar su oreja. Volvió a decirme algo pero ya no parecía ruso, se asemejaba más bien a un griego hablando dentro de una caja de cartón. I don’t know what do you say, le dije intentando quitármelo de encima, pero el tío insistía y se me acercaba cada vez más, con la alergia que me da el látex, What do you want stupid freaky mamon, le grité, y por fin se quitó la careta y no era ruso, ni griego, era hispanohablante y camarero, y me traía las vueltas de la consumición que había olvidado encima de la barra. Juraría que cuando pedí el segundo Cutler Kruger me atendió la careta de Hannibal Lecter, pero puede que me equivoque.&lt;br /&gt;Me dirigí a la pista de baile, y entre el gentío pude distinguir a un tipo muy parecido a Michael Jackson con una cazadora roja, como en el vídeo de Thriller, y de pronto empezó a sonar el tema de Thriller y todos tiraron sus copas al suelo y comenzaron a bailar al unísono, subiendo y bajando los hombros como descoyuntados, lo hacían de puta madre de verdad. El tío que se parecía a Michael Jackson (al Michael Jackson de cuando Thriller, no sé si alguien podría parecerse al actual) me miró y se acercó a mí sonriendo y enseñando unos dientes blanquísimos; me agarró de la cintura y me estrechó contra su cuerpo con una fuerza poderosa. Jamás hubiera imaginado que alguien tan flaquito pudiera ser tan fuerte. Todos en el local seguían bailando a nuestro alrededor, menos Roli, que vomitaba en su rincón de cartón-piedra.&lt;br /&gt;Estuvimos bailando como veinte minutos, y entonces le pedí a Michael que me disculpara, que me encontraba revuelta y necesitaba meterme en la cama.&lt;br /&gt;Me alivió bastante salir y respirar el aire puro de la noche; había luna llena, la más grande de los últimos dieciocho años según las estimaciones de algunos científicos, y el taxi tardó apenas doce minutos en llegar a casa.&lt;br /&gt;Cuando sonó el radiodespertador aún me daba vueltas la cabeza y al principio me costó reconocer que la canción que sonaba era Thriller. Michael emergió de entre las sábanas. Did you have a good sleep? me preguntó con una voz dulce y sobrenatural, mientras sonreía y me miraba con sus ojos amarillos. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-112594174548976494?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/112594174548976494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=112594174548976494' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112594174548976494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112594174548976494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/09/este-es-el-diario-de-nia-jons-4.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (4)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-112513430924414647</id><published>2005-08-27T11:18:00.000+02:00</published><updated>2005-08-27T11:18:29.246+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (3)</title><content type='html'>Esta mañana me despertó el teléfono. &lt;br /&gt;Por un momento creí que era parte de mi sueño, ya que estaba soñando que Dios me llamaba por teléfono para no sé qué asunto de Hacienda; creía que mi casa era una oficina de la Agencia Tributaria, pero entonces sonó el teléfono de verdad, una pena, porque me hubiera encantado saber qué le había contestado.&lt;br /&gt;Era mi amiga Rebeca y me llamaba para dos cosas, una para pedirme la receta de una sopa fría muy rica que preparo con sandía y con tomate, a la que después le añado queso fresco con un poquito de hierbabuena; no sabía las proporciones, mitad y mitad, le dije, es realmente fácil, y ella me replicó, sí, pero el resultado es sorprendente, sí, le respondí, de eso no hay duda, y dos, para pedirme por favor si podía acoger un par de días en mi casa a Nacio, un amigo suyo de cuando vivía en Santander que se acababa de separar de su novia de cuatro años, (que llevaba saliendo con ella cuatro años, me aclaró, aunque no hacía falta, pero Rebeca es así, siempre y con todo) que se sentía muy desgraciado y que había decidido venir a Madrid para olvidar y emprender nuevos proyectos.&lt;br /&gt;Yo pensé pero no se lo dije que por qué no se quedaba en su casa, ya que era su amigo y no el mío y ella me dijo que lo lógico hubiera sido que se quedara en su casa, y no en la mía ya que era su amigo y no el mío, pero que desde que había tenido a la niña no paraba y Roberto tampoco paraba y todo era un caos.&lt;br /&gt;Yo le dije que sí, claro, claro… no hombre no, ya…ya, y esas cosas que se dicen por teléfono y colgué.&lt;br /&gt;Nacio llegaría sobre las dos, o cosa así, según las estimaciones de Rebeca, que no suele equivocarse. Así que decidí poner un poco de orden: pasar la aspiradora, vaciar el lavavajillas y volverlo a llenar con los platos amontonados en la pila, darle un repaso a los sanitarios, destender y guardar la ropa, limpiar los cristales, pasar el plumero por los muebles y las figuritas del roscón de reyes que hay encima del mueble de caña del salón, hacer la cama, fregar el suelo de la terraza, regar las plantas, comprar pollo, fruta y verdura, devolver los libros a las estanterías, sacudir los cojines del sofá, realmente Rebeca no tenía ni puta idea de lo que es el caos.&lt;br /&gt;Ante esta perspectiva hice lo mejor que se puede hacer en estos casos, que es desayunar, (eso si da la casualidad de que esta perspectiva te pilla en ayunas, claro.)&lt;br /&gt;Después de ponerme hasta el culo de rebanadas de pan de molde untadas de una exquisita crema de chocolate con nueces de macadamia, decidí reducir mis tareas a pasar el aspirador y depilarme; seguro que Nacio se iba a fijar más en mis piernas que en el polvo de los muebles.&lt;br /&gt;Después puse a Bowie y a las 13:37 llamaron al telefonillo. Era Nacio y tenía una voz muy bonita, como de batería de grupo Trash Metal, que siempre hablan poco (al menos en las entrevistas) y como arrastrando las palabras.&lt;br /&gt;Era guapo, aunque me recordaba a un boniato.&lt;br /&gt;Me dijo que era botánico y que le agradaba mi casa porque era como muy personal; no me lo dijo así, todo seguido, pero recuerdo que de esto fue de lo que hablamos antes de que se pusiera a llorar.&lt;br /&gt;Me quedé un buen un rato mirándole absorta y escuchando una vocecita interior que no hacía más que repetir, Ay, madre, hasta que pensé que quizá sería una buena idea traerle unos Kleenex. &lt;br /&gt;Sólo tenía paquetes de Kleenex con dibujos de las tres mellizas; cuando los compré me parecieron graciosos, pero para la ocasión presente se me antojaban poco apropiados. Pero a Nacio no pareció sorprenderle ni importarle, ya que se gastó todo el paquete sin apenas apreciar los dibujos y me lo agradeció muchísimo.&lt;br /&gt;Cuando acabó de llorar me dijo, aún hipando un poquitín, que se sentía temendamente avergonzado, aunque también suficientemente aliviado y espantosamente hambriento, y que me invitaba a comer unas raciones en algún sitio por las molestias ocasionadas.&lt;br /&gt;Le llevé a un restaurante de comida asiática que abrieron la semana pasada, y nos estábamos sentando cuando oímos un gran estruendo seguido de exclamaciones pánicas y vimos a un señor de 180 kilos y con la cara muy roja intentando levantarse del suelo. ¡Langostino, langostino! vociferaban algunos comensales, y yo miraba al pobre señor y pensaba que no se parecía en nada a un langostino, ¡ha sido un langostino! clamaban con insistencia enfermiza, y de pronto, y ante la confusión, empecé a imaginarme al señor de cara roja, igual de gordo pero de pie, dándose de hostias con un langostino gigante, de hecho me pareció ver alejarse al langostino con aire orgulloso, y entonces vi a Nacio adentrándose en la bulliciosa muchedumbre y gritando ¡soy médico!, ¡¿no era botánico?!, pero allí estaba él, con su maletín y su bata y su estetoscopio intentando darle la vuelta al señor gordo para darle unos puntos en la barbilla con mayor comodidad; seguía pareciendo un boniato, pero reconozco que emanaba algo muy follable, y de repente volvieron a surgir exclamaciones de pánico, y era el langostino, que volvía, enorme y triunfal, y todos se apartaban aterrados a su paso; sólo Nacio permanecía inmóvil, concentrado en su trabajo de sutura, y el señor gordo pataleaba mirando con ojos desorbitados hacia el langostino que se acercaba pesado pero como patinando, y de pronto me sonó el móvil y era Dios; que se liaba con el programa PADRE, decía, y que no sabía dónde meter los gastos de gasolina y transporte, y yo le dije que en la casilla 18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-112513430924414647?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/112513430924414647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=112513430924414647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112513430924414647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112513430924414647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/08/este-es-el-diario-de-nia-jons-3.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (3)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-112427364311017726</id><published>2005-08-17T12:10:00.000+02:00</published><updated>2005-08-17T12:14:03.113+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonás (2)</title><content type='html'>Hoy me he despertado varias veces de madrugada: a las 5:15, A las 6:27 y a las 8:39. &lt;br /&gt;Después conseguí dormir de un tirón hasta las 10 en punto, cuando sonó el radiodespertador. En ese momento me lo propuse: quiero ser famosa. Y rica.&lt;br /&gt;Me levanté, desayuné, (después de ducharme, porque si no me ducho por las mañanas no soy persona) y me metí en internet.&lt;br /&gt;Busqué diferentes concursos y certámenes; de poesía, de fotografía, de pornografía, y ya que tenía algunas fotos comprometidas de amistades que ya no lo son, decidí presentar alguna de ellas que estimara divertida. Sólo era cuestión de encajar una de mis fotos con el tema chorra de alguno de esos certámenes absurdos.&lt;br /&gt;Mientras buscaba, y sin venir a cuento, me puse cachondísima y me hubiera encantado que llamara a mi puerta algún chavalito u hombre interesante, pero nadie lo hizo y me dio un poco de pereza masturbarme, además de que en ese momento no me parecía correcto, no sé por qué. Así que en vez de eso fui al baño y me pinté las uñas de negro.&lt;br /&gt;De pronto oí unos golpecitos, como si alguien estuviera lanzando piedrecitas contra mi ventana. Me asomé y vi a mi amigo Nicolás, de Castellón, con una maleta pequeña en el suelo y una mochila enorme en la espalda. Le dije que qué alegría y que por qué lanzaba piedrecitas contra mi ventana en vez de usar el telefonillo como todo el mundo, y me dijo que no se le había ocurrido.&lt;br /&gt;Le dije que subiera, sugiriéndole que usara la escalera en vez de intentar escalar por la ventana, como adiviné que era su propósito. Puso cara de gamba (la pone siempre cuando se siente insultado) y me dijo que de acuerdo.&lt;br /&gt;Nada más traspasar el umbral me pidió que si le podía preparar por favor un bocadillo de anchoas, y le dije que se lo preparara él mismo si no tenía inconveniente, ya que todavía no se me había secado la laca de las uñas.&lt;br /&gt;Me dijo que se había ido de su casa en Castellón porque ya no soportaba a su madre y su manía de comer a todas horas productos derivados de la soja. Me costó entenderle porque en ningún momento dejó de masticar y de lanzar migas y chorrear aceite. Reconozco que me tenía fascinada.&lt;br /&gt;Debatimos sobre lo duro que era soportar a madres insoportables y decidí que en cuanto se me secaran del todo las uñas le propondría echar un polvo. Pero no hizo falta porque me lo propuso él mismo en cuanto se acabó el bocadillo y se tiró por encima el _ litro de Aquarius que quedaba en la nevera.&lt;br /&gt;El polvo en sí fue bastante satisfactorio, excepto por el olor a anchoas.&lt;br /&gt;Estábamos aún recuperándonos de nuestro jovial encuentro cuando Nicolás me sugirió que podíamos asistir al concierto de Long Play, o Bong Pray, no sé, no le entendí bien el nombre,(y es que hay algunos acentos ingleses que aún se me resisten, como por ejemplo el inglés de Castellón, o el de Tomás Fernando Flores) que tocaban esa noche en el Hard Day’s Night, que el batería era amigo suyo, y muy bueno, por cierto (no le pregunté si muy buen amigo o muy buen batería) &lt;br /&gt;A mí no me apetecía una mierda porque sentía las piernas como acalambradas y conozco bien los gustos musicales de Nicolás, pero él debió de notar algo porque se le estaba empezando a poner cara de gamba, así que le dije que de acuerdo, que me encantaría, y pensé que quizá el dolor de piernas se me quitaría con un par de aspirinas como en el anuncio.&lt;br /&gt;Me levanté para darme una ducha y comerme unas ciruelas, ya que follar me da bastante sed, cuando Nicolás se cayó de la cama (no sé qué andaría haciendo, porque yo estaba de espaldas) y quedó medio inconsciente, y yo a cuadros, claro. Y de repente la cabeza comenzó a irme a mil, que si llamo a una ambulancia, o a un vecino, que si le echo agua por encima, que qué me pongo para ir al concierto, y me dije, ¡qué coño! y aproveché para coger la cámara del armario y hacerle unas cuantas fotos.&lt;br /&gt;Rica y famosa, no sé, pero el concurso lo gano seguro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-112427364311017726?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/112427364311017726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=112427364311017726' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112427364311017726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112427364311017726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/08/este-es-el-diario-de-nia-jons-2.html' title='Este es el diario de Niña Jonás (2)'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15319039.post-112375285394903047</id><published>2005-08-11T20:33:00.000+02:00</published><updated>2005-08-11T11:34:13.956+02:00</updated><title type='text'>Este es el diario de Niña Jonas</title><content type='html'>Este es el diario de Niña Jonás (1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana, a eso de las nueve, me he despertado y me he masturbado. Después me he vuelto a dormir hasta que ha sonado el radiodespertador, a las diez en punto.&lt;br /&gt;Después de un rato abre-ojos, cierra-ojos me desperezo y me estiro. A continuación me levanté, me di una duchita con la radio puesta y desayuné cereales, dátiles y zumo de naranja. Y leche de soja.&lt;br /&gt;Llamaron a la puerta y abrí. Era el cartero con un paquete. Lo abrí y era un vinilo edición especial de Marilyn Manson, con una foto dedicada y una firma falsa.&lt;br /&gt;No tengo ni puta idea de quién lo manda, pero salto y boto y grito de alegría con tanta fuerza que me tuerzo el pie y me hago un esguince. Llamo a un taxi y me planto en urgencias donde me atienden después de casi tres horas. Me arrepiento de no haberme llevado lectura. Leo el Mercado de la Sierra Noroeste que alguien dejó sobre la silla de la sala de espera. Pienso en comprarme el conjunto de lencería que sale anunciado en la sección De Compras aunque sé que al final no me lo voy a comprar.&lt;br /&gt;No me hacen una radiografía y me vendan el pie sin más. Reposo absoluto. Y unos cojones, ahí voy a estar.&lt;br /&gt;Llamo a un taxi y me arruino y me lleva a casa. Me duele y me tomo una aspirina con Aquarius.&lt;br /&gt;Llaman a la puerta y es el cartero (una chica) con un paquete. Firmo y lo abro y es una camiseta de Marilyn Manson con la foto de la promoción de la gira americana Against all gods. También hay en el paquete una foto de Manson comiendo cereales y una firma fotocopiada.&lt;br /&gt;Sólo grito de alegría porque saltar no puedo y dan golpes en la pared de al lado. Yo también golpeo la pared y sigo gritando. Que se jodan.&lt;br /&gt;Intento poner el vinilo pero el tocadiscos no tiene aguja, así que me pongo la camiseta y voy dando saltitos a la pata coja hasta la cocina y me como un plátano.&lt;br /&gt;Llaman a la puerta y el corazón se me pone a mil pero no hay paquete nuevo; se ha equivocado la muy hija de la grandísima puta. No, aquí no es. No, no sé dónde es, so zorra.&lt;br /&gt;Pongo la tele, sale Ana Rosa y quito el volumen y miro las fotos dedicadas: Para Niña Jonás, me muero por conocerte y bla bla bla… Marilyn Manson. Me pregunto quién le habrá dado mi dirección o en su defecto quién me estará tomando el pelo.&lt;br /&gt;Llaman a la puerta y me acerco dando los consabidos saltitos a la pata coja, y cómo me duele, coño. &lt;br /&gt;Abro la puerta y es Marilyn Manson comiéndose un plátano. Le pido que pase con gestos ya que me he quedado sin habla y cuando la recupero le pido perdón por el desorden y él me perdona.&lt;br /&gt;Me dice en un perfecto inglés americano que si le puedo dar un vaso de agua mineral ya que el plátano le ha dado mucha sed, y le digo que lo siento, que agua mineral no tengo, sólo del grifo, que también tengo absenta y leche de soja, o que si lo prefiere le puedo preparar un zumo de naranja y mandarina. &lt;br /&gt;Dice que le parece bien lo del zumo, pero sólo de naranja porque las mandarinas le dan alergia, al igual que los plátanos. Entonces le pregunto que por qué se comió un plátano si le dan alergia y me dice que porque le gustan mucho.&lt;br /&gt;Se da cuenta de que tengo un esguince y me dice que no me preocupe, que ya se prepara el zumo él mismo. Al principio no entiendo lo que ha dicho porque no domino el inglés americano, pero enseguida lo interpreto, y le digo que como quiera y le acompaño a la cocina para indicarle dónde está el exprimidor.&lt;br /&gt;Le digo que casualmente esa misma mañana alguien me ha enviado dos paquetes con el vinilo y la camiseta y las fotos dedicadas, y me dice que si soy idiota o qué, que me los ha enviado él. Le digo que no hace falta ser tan borde, y que si pensaba venir por qué no me ha dado él los paquetes personalmente, y me dice que no le gusta llevar bultos encima porque siempre se le olvidan en los bares o en el autobús, y yo ya empiezo a pensar que me está tomando el pelo, porque dudo que Marilyn Manson vaya en autobús a ninguna parte, seguro que siempre se desplaza en limusina. Tengo el impulso de asomarme por la ventana para ver si está la limusina, pero mi ventana no da a la calle, sino a un jardín, así que ni me molesto.&lt;br /&gt;Como está tardando mucho en prepararse el zumo y el pie me duele a rabiar, le digo que si me disculpa le espero sentada en el sofá del salón, y él muy amable me disculpa.&lt;br /&gt;Se sienta por fin conmigo en el sofá y se bebe el zumo de un trago; tarda alrededor de tres segundos en acabárselo, con lo que ha tardado en hacérselo, me da un poco de pena, pero a él no parece darle pena, debe de estar acostumbrado a perder el tiempo con esto de los zumos, y me pregunta que si me puede ver el esguince. Le digo que sí, que el esguince y lo que quiera. Y me quita la venda y me habla de unos masajes muy buenos para los esguinces, con los que se te coloca el astrágalo, o algo así, y le digo que me parece muy bien y que si puede hacérmelo, pero me comunica que él no conoce exactamente el método, que le da miedo estropeármelo más, pero que si quiero me echa un polvo.&lt;br /&gt;Yo al principio no sé qué responder, porque me pilla de sorpresa, y además estaba con el diccionario buscando astrágalo cuando me dijo lo de follar, así que me imagino que se me puso cara de idiota.&lt;br /&gt;Le dije que no sabía si quería follar con él, (en realidad sí que quería, pero me daba vergüenza, así tan de repente y con el esguince, tenía miedo de parecer torpe)&lt;br /&gt;Él debió de darse cuenta y me dijo que no necesitaba el pie para follar, ya que él era muy fuerte, y me pregunto yo, qué tendrá que ver lo de ser fuerte con mi pie y el esguince, pero aún así le dije que sí, que lo entendía.&lt;br /&gt;En ese momento llamaron a la puerta, y me miró con el ojo raro y me dijo que él ya no me había enviado ningún otro paquete. En ese momento me di cuenta de que no llevaba los dientes metálicos, claro, si los hubiera llevado ya me habría percatado. Todo esto lo pensé muy rápido y Marilyn Manson, muy amable, se ofreció a abrir él la puerta, por lo de mi pie.&lt;br /&gt;Era el cartero con un paquete. Lo abrí y era un coche de bomberos con una miniatura de Robert Smith al volante y una foto dedicada.&lt;br /&gt;Creo que fue en ese momento cuando me atraganté con mi saliva, porque no pude evitar pensar en lo extraño que resultaría aquel menage a trois.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15319039-112375285394903047?l=ninajonas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ninajonas.blogspot.com/feeds/112375285394903047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15319039&amp;postID=112375285394903047' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112375285394903047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15319039/posts/default/112375285394903047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ninajonas.blogspot.com/2005/08/este-es-el-diario-de-nia-jonas.html' title='Este es el diario de Niña Jonas'/><author><name>Niña Jonás</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01681939064672426694</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
